Cerveza: Asturies Pale Ale
Cervecera: Caleya
Tipo: Pale Ale
Apariencia: color dorado, poco turbio, bastante carbónico, corona blanca no muy compacta pero si persistente.
Aroma: aroma muy abundante, limpio, frutas tropicales, melocotón y mango, algo herbal y notas cítricas.
Sabor: cuerpo medio, presencia del carbónico, entra muy bien, gusto amargo, ligeramente resinoso y herbal, final seco, muy refrescante. Alcohol muy bien integrado. Retrogusto largo.
Maridaje: comidas picantes.
Vaso recomendado: pinta o shaker.
IBU: 32
ABV: 4,5%
Opinión personal: muy buena pale ale, amarguita, refrescante, pero equilibrada, desde luego muy bien hecha, muy bien acabada. Sin lugar a dudas una gran cerveza de sesión. Hace relativamente poco que hablé de esta nueva cervecera, muy interesante, creo que va a dar mucho que hablar. Por cierto, para los más exigentes, viene toda la información en la etiqueta, utilizan maltas Pale Ale y Crystal, lúpulos Warrior, Cascade y Summit y agua del Parque Natural de Redes. Además de toda esta información objetiva, aparece en la etiqueta un pequeño texto muy interesante, escrito en bable que empieza diciendo: "Creemos na creatividá como motor del mundu y na creación artística como ferramienta pal cambiu [...]" No puedo estar más de acuerdo...así que me voy a tomar otra.
Nota personal: General 91/Estilo 96
viernes, 7 de septiembre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Agullons Edgard
Cerveza: Edgard
Cervecera: Agullons
Tipo: American Pale Ale
Apariencia: color anaranjado bastante turbio, nivel medio de carbónico, corona de color beige claro, escasa pero persistente.
Aroma: intensidad media, sencillo pero muy bueno, predomina la fruta, melocotón y uva, ligeramente floral.
Sabor: cuerpo medio, muy refrescante pero no seco, aunque tampoco dulce, retrogusto bastante largo, bastante afrutada, algo herbal, presencia de las levas, pan y galleta, alcohol muy bien integrado.
Maridaje: pescado blanco o verduras a la parrilla.
Vaso recomendado: pinta o shaker.
ABV: 5%
Opinión personal: cerveza muy bien hecha, muy equilibrada y compensada, entra muy bien. Sería perfecta como cerveza de sesión, al no tener demasiado grado alcohólico ni carbónico y no tener un sabor muy excesivo pero si cierto matices. Vamos que me la bebía por barriles! Por cierto, es monovarietal de Pale Ale y Cascade y la tienen en El Pedal.
Nota personal: General 84/Estilo 93
lunes, 3 de septiembre de 2012
Mikkeller/Cigar City Swinging Harry Tropical Quad
Cerveza: Swinging Harry Tropical Quad
Cervecera: Mikkeller/Cigar City
Tipo: cuádruple
Apariencia: color marrón oscuro, ligeramente turbia, carbónico escaso pero presente al principio, luego desaparece, corona escasa, de color beige, consistente pero poco duradera y deja el cristal completamente impregnado.
Aroma: intensidad media pero altísima complejidad, predomina la fruta de dos maneras, en un primer momento las tropicales y maduras, tipo mango y a continuación frutas oscuras, como pasas e higos. Se nota algo la levadura, un poco a cognac o brandy, nota alcohólica, que va disminuyendo con el paso del tiempo gracias a que la copa hace su función. no se nota nada funky.
Sabor: muchísimo cuerpo, muy complejo, primero destaca la combinación de las frutas tropicales y oscuras, luego se nota bastante el alcohol y al final predominan los sabores intensos y avainillados del cognac, lo cual hace que recuerde un poco a algunas barley wines europeas. No se nota nada amarga ni seca, es más bien dulce pero tampoco excesivamente, no empalaga.
Maridaje: como digestivo
Vaso recomendado: cáliz trapense.
ABV: 11,4%
Ratebeer: Overall 95/Style 74
Opinión personal: gran cerveza, extremadamente compleja, muchos sabores y matices, muy bien hecha, pero no llega a saturar, eso si, hay algunos sabores o matices que se esperaban en la fiesta y al final no han aparecido. Como decía JAB en un comentario de Facebook, "es el universo cervecero condensado en una única botella", tiene de todo: malta y levadura de cuádruple, lúpulos de IPA, envejecida en barriles de cognac, como una Barley Wine, con papaya y mango y con brettanomyces, como una sour, por eso yo, muy nietzscheanamente la he llamado la Überbirra, algo así como la super-birra, porque tiene como un poco de todo. El problema está en que, como se ve en la nota de cata, falta la presencia de los lúpulos y de los brett, entonces, mi pregunta es ¿merece la pena "desperdiciarlos"? si no se nota... ahí ya cada uno... A pesar de todo, es espectacular, yo le tenía unas ganas tremendas, no me ha defraudado en absoluto y el diseño es el recopetín.
Nota personal: General 98/Estilo 93
Cervecera: Mikkeller/Cigar City
Tipo: cuádruple
Apariencia: color marrón oscuro, ligeramente turbia, carbónico escaso pero presente al principio, luego desaparece, corona escasa, de color beige, consistente pero poco duradera y deja el cristal completamente impregnado.
Aroma: intensidad media pero altísima complejidad, predomina la fruta de dos maneras, en un primer momento las tropicales y maduras, tipo mango y a continuación frutas oscuras, como pasas e higos. Se nota algo la levadura, un poco a cognac o brandy, nota alcohólica, que va disminuyendo con el paso del tiempo gracias a que la copa hace su función. no se nota nada funky.
Sabor: muchísimo cuerpo, muy complejo, primero destaca la combinación de las frutas tropicales y oscuras, luego se nota bastante el alcohol y al final predominan los sabores intensos y avainillados del cognac, lo cual hace que recuerde un poco a algunas barley wines europeas. No se nota nada amarga ni seca, es más bien dulce pero tampoco excesivamente, no empalaga.
Maridaje: como digestivo
Vaso recomendado: cáliz trapense.
ABV: 11,4%
Ratebeer: Overall 95/Style 74
Opinión personal: gran cerveza, extremadamente compleja, muchos sabores y matices, muy bien hecha, pero no llega a saturar, eso si, hay algunos sabores o matices que se esperaban en la fiesta y al final no han aparecido. Como decía JAB en un comentario de Facebook, "es el universo cervecero condensado en una única botella", tiene de todo: malta y levadura de cuádruple, lúpulos de IPA, envejecida en barriles de cognac, como una Barley Wine, con papaya y mango y con brettanomyces, como una sour, por eso yo, muy nietzscheanamente la he llamado la Überbirra, algo así como la super-birra, porque tiene como un poco de todo. El problema está en que, como se ve en la nota de cata, falta la presencia de los lúpulos y de los brett, entonces, mi pregunta es ¿merece la pena "desperdiciarlos"? si no se nota... ahí ya cada uno... A pesar de todo, es espectacular, yo le tenía unas ganas tremendas, no me ha defraudado en absoluto y el diseño es el recopetín.
Nota personal: General 98/Estilo 93
viernes, 31 de agosto de 2012
Guinea Pigs Hopvana
Cerveza: Hopvana
Cervecera: Guinea Pigs
Tipo: IPA
Apariencia: color caramelo, reflejos anaranjados, bastante turbia, poco carbónico, corona beige, compacta y persistente.
Aroma: muy intenso, predomina lo frutal: melocotón, mango, uva verde, algo cítrico.
Sabor: cuerpo medio, gusto general amargo, toque herbal, frutas, resina, frutos secos, final seco, retrogusto largo. Alcohol muy bien integrado.
Maridaje: thai.
Vaso recomendado: tulipa
IBU: 80
ABV: 6,7%
Opinión personal: gran cerveza, tuve la oportunidad de probarla en la feria de Noblejas y en alguna otra ocasión, pero no había tenido la oportunidad de hacerle una nota de cata como se merece. El caso es que es una buena cerveza, bien hecha, equilibrada, compleja, pero que se deja beber bastante bien, una cerveza redonda. El método de elaboración es "continiously hopped" es decir, lupulización continua, en lugar de las tres cuotas clásicas, lo que, evidentemente le da ciertos matices. Como curiosidad, los lúpulos utilizados son de 3 continentes distintos: Hércules, de Europa, Columbus y Cascade, de EEUU y mi querido Nelson Sauvin del pais de los kiwis. El que quiera más info, puede echarle un ojo a su web. Por cierto, el diseño está guapísimo!
Nota personal: General 89/ Estilo 92
Cervecera: Guinea Pigs
Tipo: IPA
Apariencia: color caramelo, reflejos anaranjados, bastante turbia, poco carbónico, corona beige, compacta y persistente.
Aroma: muy intenso, predomina lo frutal: melocotón, mango, uva verde, algo cítrico.
Sabor: cuerpo medio, gusto general amargo, toque herbal, frutas, resina, frutos secos, final seco, retrogusto largo. Alcohol muy bien integrado.
Maridaje: thai.
Vaso recomendado: tulipa
IBU: 80
ABV: 6,7%
Opinión personal: gran cerveza, tuve la oportunidad de probarla en la feria de Noblejas y en alguna otra ocasión, pero no había tenido la oportunidad de hacerle una nota de cata como se merece. El caso es que es una buena cerveza, bien hecha, equilibrada, compleja, pero que se deja beber bastante bien, una cerveza redonda. El método de elaboración es "continiously hopped" es decir, lupulización continua, en lugar de las tres cuotas clásicas, lo que, evidentemente le da ciertos matices. Como curiosidad, los lúpulos utilizados son de 3 continentes distintos: Hércules, de Europa, Columbus y Cascade, de EEUU y mi querido Nelson Sauvin del pais de los kiwis. El que quiera más info, puede echarle un ojo a su web. Por cierto, el diseño está guapísimo!
Nota personal: General 89/ Estilo 92
miércoles, 29 de agosto de 2012
Cantillon Iris
Cerveza: Iris
Cervecera: Cantillon (Bruselas)
Tipo: Lambic (pura)
Apariencia: color ámbar claro, turbio, carbónico medio, corona escasa y desaparece rápido.
Aroma: muy intenso, mucha manzana verde, sidra y muy funky, terroso, pero también más cítrico de lo habitual, también se nota bastante el grano.
Sabor: muy intenso, cuerpo medio, mucha manzana verde, funky, sabe bastante a grano, agrio, pero final seco y ligeramente amargo, toque cítrico y herbal, salvaje y ligeramente vínica. Retrogusto larguísimo. Alcohol muy bien integrado.
Maridaje: quesos, foie.
Vaso recomendado: porrón (confirmado)
ABV: 5%
Ratebeer: Overall 99/Style 97
Opinión personal: otra joya de Cantillon, en este caso es una lambic pura, es decir, sin mezclar con otra mas vieja o mas joven (geuze), sin azúcar añadido (faro) ni frutas (kriek, etc) pero aún así tiene muchas peculiaridades: en primer lugar, no lleva trigo, como las típicas lambic, sino que es 100% pale ale, además tiene mitad de lúpulos secos, como lleva normalmente, pero también tiene la otra mitad de lúpulos frescos, lo que le da ese carácter herbal y cítrico, así como un amargor superior al habitual. Se mantiene dos años en barriles y después, dos semanas antes de embotellarla se le vuelve a echar lúpulo, lo que se llama “cold hopping”, aportando así más aroma y un puntito de amargor. Pues eso, un auténtico lujo de cerveza, muy bien hecha, muy compleja, pero sorprendentemente fácil de beber. Creo que es el punto de partida perfecto para entender lo que son las lambic, ya que tiene todos los sabores de una forma muy pura, como muy cruda, pero sin ser excesivo. Lo que más me ha llamado la atención es que no hay ni rastro del habitual aroma y sabor a vinagre de Módena. Tomarse esto en una terracita en pleno centro de Madrid, es espectacular y se puede hacer en el Pedal. Si alguien quiere leer otra impresión sobre esta birra, lo puede hacer en el blog de Lupuloadicto.
Nota personal: General 98/ Estilo 100
Cervecera: Cantillon (Bruselas)
Tipo: Lambic (pura)
Apariencia: color ámbar claro, turbio, carbónico medio, corona escasa y desaparece rápido.
Aroma: muy intenso, mucha manzana verde, sidra y muy funky, terroso, pero también más cítrico de lo habitual, también se nota bastante el grano.
Sabor: muy intenso, cuerpo medio, mucha manzana verde, funky, sabe bastante a grano, agrio, pero final seco y ligeramente amargo, toque cítrico y herbal, salvaje y ligeramente vínica. Retrogusto larguísimo. Alcohol muy bien integrado.
Maridaje: quesos, foie.
Vaso recomendado: porrón (confirmado)
ABV: 5%
Ratebeer: Overall 99/Style 97
Opinión personal: otra joya de Cantillon, en este caso es una lambic pura, es decir, sin mezclar con otra mas vieja o mas joven (geuze), sin azúcar añadido (faro) ni frutas (kriek, etc) pero aún así tiene muchas peculiaridades: en primer lugar, no lleva trigo, como las típicas lambic, sino que es 100% pale ale, además tiene mitad de lúpulos secos, como lleva normalmente, pero también tiene la otra mitad de lúpulos frescos, lo que le da ese carácter herbal y cítrico, así como un amargor superior al habitual. Se mantiene dos años en barriles y después, dos semanas antes de embotellarla se le vuelve a echar lúpulo, lo que se llama “cold hopping”, aportando así más aroma y un puntito de amargor. Pues eso, un auténtico lujo de cerveza, muy bien hecha, muy compleja, pero sorprendentemente fácil de beber. Creo que es el punto de partida perfecto para entender lo que son las lambic, ya que tiene todos los sabores de una forma muy pura, como muy cruda, pero sin ser excesivo. Lo que más me ha llamado la atención es que no hay ni rastro del habitual aroma y sabor a vinagre de Módena. Tomarse esto en una terracita en pleno centro de Madrid, es espectacular y se puede hacer en el Pedal. Si alguien quiere leer otra impresión sobre esta birra, lo puede hacer en el blog de Lupuloadicto.
Nota personal: General 98/ Estilo 100
lunes, 27 de agosto de 2012
AleSmith Old Numbskull
Cerveza: Old Numbskull
Cervecera: Alesmith (San Diego, USA)
Tipo: Barley wine
Apariencia: color rojo anaranjado, nada turbio, muy bonito, recuerda un poco al brandy, poco carbónico, corona escasa de color beige, desaparece rápido. Puntito alcohólico.
Aroma: muy intenso, complejísimo, domina el lúpulo: resina, pino y cítricos, después pasa a dominar la malta, vainilla y caramelo, con el paso del tiempo, el lúpulo apenas se percibe ya.
Sabor: mucho cuerpo, muy complejo, predomina absolutamente la malta, caramelo, vainilla, especias, frutos secos, nueces, algo de humo, pasas... Alcohol mejor integrado que en la nariz.
Maridaje: digestivo
Vaso recomendado: snifter
ABV: 11%
Ratebeer: Overall 100/Style 99
Opinión personal: espectacular, ¿qué voy a decir? una cerveza complejísima, pero bastante equilibrada, muchísimos matices y cambia mucho a lo largo de la sesión. Aunque no soy muy fan de las barleys, delante de cosas como esta sólo cabe la admiración. Quizá el único punto negativo es que es un poco demasiado en todo, quiero decir, que tiene grandes cantidades de lúpulo y de malta y eso mismo hace que al principio sean demasiados estímulos, que nos desborda un poco y hace difícil concentrarse en un aspecto en concreto de la birra, lo mismo que me ocurría con la Nøgne Ø # 100. Por cierto, si alguien quiere más información sobre la cervecera u otros caldos, que no dude en visitar la entrada de JAB al respecto.
Nota personal: General 99/ Estilo 96
Cervecera: Alesmith (San Diego, USA)
Tipo: Barley wine
Apariencia: color rojo anaranjado, nada turbio, muy bonito, recuerda un poco al brandy, poco carbónico, corona escasa de color beige, desaparece rápido. Puntito alcohólico.
Aroma: muy intenso, complejísimo, domina el lúpulo: resina, pino y cítricos, después pasa a dominar la malta, vainilla y caramelo, con el paso del tiempo, el lúpulo apenas se percibe ya.
Sabor: mucho cuerpo, muy complejo, predomina absolutamente la malta, caramelo, vainilla, especias, frutos secos, nueces, algo de humo, pasas... Alcohol mejor integrado que en la nariz.
Maridaje: digestivo
Vaso recomendado: snifter
ABV: 11%
Ratebeer: Overall 100/Style 99
Opinión personal: espectacular, ¿qué voy a decir? una cerveza complejísima, pero bastante equilibrada, muchísimos matices y cambia mucho a lo largo de la sesión. Aunque no soy muy fan de las barleys, delante de cosas como esta sólo cabe la admiración. Quizá el único punto negativo es que es un poco demasiado en todo, quiero decir, que tiene grandes cantidades de lúpulo y de malta y eso mismo hace que al principio sean demasiados estímulos, que nos desborda un poco y hace difícil concentrarse en un aspecto en concreto de la birra, lo mismo que me ocurría con la Nøgne Ø # 100. Por cierto, si alguien quiere más información sobre la cervecera u otros caldos, que no dude en visitar la entrada de JAB al respecto.
Nota personal: General 99/ Estilo 96
sábado, 25 de agosto de 2012
¿Ilustración o romanticismo cervecil?
Excusatio non petita accusatio manifesta, es decir, excusa no pedida, acusación manifiesta, si damos una excusa antes de que alguien nos la pida es porque nos estamos acusando a nosotros mismos. Creo que es una verdad como una casa, pero aún así voy a empezar (de nuevo) con una excusa: puede que suene un poco pretencioso llevar los conceptos de Ilustración o Romanticismo al mundo de la cerveza y, aunque su intención es la de expresar y aclarar algunas ideas, puede que sólo sirvan, en realidad para confundir más al no ser suficientemente claros. Por todo ello, pido disculpas de antemano, lo mejor sería discutir esto peripatéticamente con una jarra de cerveza en la mano, pero como no todo es posible, sólo quiero expresar una reflexión, a la que llevo mucho tiempo dándole vueltas.
Dicho esto, lo primero que hay que hacer es definir los términos, en este caso Ilustración y Romanticismo. Por Ilustración se entiende el movimiento cultural del Siglo XVIII desarrollado especialmente en Inglaterra, Francia y Alemania basado en la confianza en la razón para combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y así construir un mundo mejor. Fruto de la Ilustración es el capitalismo, la Revolución Francesa, la Revolución Industrial, la Enciclopedia, el neoclasicismo…
Si los movimientos culturales y sociales fuesen superhéroes y la Ilustración fuese Superman, el Romanticismo sería su Lex Luthor. Por su puesto vamos a tomar la acepción original de “Romanticismo”, desde el plano cultural, no la de poner velitas y manteles rosas el día de San Valentín, esto no es más que una degeneración de la concepción original. Es cierto que, históricamente es un poco posterior, de hecho surge como reacción a la anterior, pero también fueron coetáneos, el Romanticismo se inició a mediados del Siglo XVIII y alcanzó su mayor esplendor a principios del Siglo XIX. Como hemos dicho surge como reacción al hiper racionalismo ilustrado, proponiendo una vuelta a los sentimientos, olvidar el constreñimiento al que nos somete la razón y dejarnos guiar un poco más por lo sensible, ser mas dionisíaco y menos apolíneo, de tal forma que el creador es el genio, que posee un don natural y no un técnico que se conoce al dedillo la ciencia y la tecnología que le permite desarrollar lo que sea. De esta forma da mayor prioridad a la originalidad y a la creatividad, lo subjetivo e individual. Como se puede suponer, las consecuencias de esto no fueron tanto “oficiales”, no establecen una nueva forma de economía o de organización del Estado ni una nueva ciencia, como ocurría con la Ilustración, sus consecuencias son especialmente artísticas, como la novela gótica o Beethoven, aunque es importante el papel que juega en la formación de los nacionalismos, como forma de creación de las identidades de los individuos, aunque eso es harina de otro costal.
Vale y ¿qué lechecitas tiene esto que ver con la malta, el lúpulo, la levadura y el agua? Pues muy fácil, desde mi punto de vista, hay dos formas de actuar a la hora de elaborar algo, lo que sea: la ilustrada y la romántica (evidentemente, es una forma de clasificar, por supuesto que hay muchas otras). El ilustrado sería aquel que procede de forma completamente racional, de forma ordenada, planteándose el punto de partida, los objetivos buscados, cual es la mejor forma de hacerlo, etc. El romántico, en cambio, es el visceral, aquel intuye lo que quiere hacer y va probando, de forma menos racional, sin planteárselo todo de una forma sistemática.
Si trasladamos esta categorización a la forma de elaborar cervezas, tenemos dos actitudes muy diferentes, la del que, por ejemplo, ha estado estudiando en detalle durante mucho tiempo el proceso de elaboración, tiene muy claro que es lo que quiere hacer, realiza mil notas antes de ponerse a elaborar, prueba los distintos tipos de levaduras y establece las diferencias entre ellas, hace tests con las diferentes recetas antes de sacarla, tiene un control absoluto de las temperaturas y densidades, realiza los descansos adecuados para que estar descansado y así poder estar más atento y concentrado… el romántico en cambio, se remanga y se pone directamente a ello, de repente se le ocurre echar una cosa que no se le había pasado por la cabeza antes y resulta que sale una cosa nueva, original y muy buena, o que es una mierda y arruina todo el lote, puede ver una luz y subir un poco la temperatura de fermentación una cerveza que pretendía ser normalita pero así fuerza la aparición de los esteres, de tal forma que de un lote a otro varía completamente, o no vuelve a hacer esa birra, o vaya usted a saber.
El caso es que a mí me parece que hay maestros cerveceros de estas dos tendencias, no quiero poner ejemplos aunque tengo algunos clarísimos, porque, aunque a mí ambas posturas me parecen positivas pero sé que hay gente que no piensa así, creo que a todo el mundo se nos puede ocurrir alguno de estos. Las dos formas tienen sus aspectos positivos: el ilustrado te va a sacar cosas que siempre son, como mínimo correctas, no te va a sacar una mala cerveza, te puede gustar más o menos, evidentemente, porque es subjetivo, pero sabes que mala no va a ser. En cambio, es poco probable que no te sorprenda, que no haga un locurón que sea una sorpresa que no te esperes, está más cerca del científico. El romántico en cambio te puede sorprender mucho, puede hacer un cervezón como la copa de un pino, pero es irregular, te puede hacer eso como una mierda que no esté bien hecha, contaminada o lo que sea, está más cerca del artista.
Por lo tanto, como siempre, el viejo Aristóteles sigue tendiendo algo que decir: la virtud está en el término medio, en el equilibrio entre una actitud y la otra, eso sí, ese equilibrio es muy difícil de alcanzar.
Dicho esto, lo primero que hay que hacer es definir los términos, en este caso Ilustración y Romanticismo. Por Ilustración se entiende el movimiento cultural del Siglo XVIII desarrollado especialmente en Inglaterra, Francia y Alemania basado en la confianza en la razón para combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y así construir un mundo mejor. Fruto de la Ilustración es el capitalismo, la Revolución Francesa, la Revolución Industrial, la Enciclopedia, el neoclasicismo…
Si los movimientos culturales y sociales fuesen superhéroes y la Ilustración fuese Superman, el Romanticismo sería su Lex Luthor. Por su puesto vamos a tomar la acepción original de “Romanticismo”, desde el plano cultural, no la de poner velitas y manteles rosas el día de San Valentín, esto no es más que una degeneración de la concepción original. Es cierto que, históricamente es un poco posterior, de hecho surge como reacción a la anterior, pero también fueron coetáneos, el Romanticismo se inició a mediados del Siglo XVIII y alcanzó su mayor esplendor a principios del Siglo XIX. Como hemos dicho surge como reacción al hiper racionalismo ilustrado, proponiendo una vuelta a los sentimientos, olvidar el constreñimiento al que nos somete la razón y dejarnos guiar un poco más por lo sensible, ser mas dionisíaco y menos apolíneo, de tal forma que el creador es el genio, que posee un don natural y no un técnico que se conoce al dedillo la ciencia y la tecnología que le permite desarrollar lo que sea. De esta forma da mayor prioridad a la originalidad y a la creatividad, lo subjetivo e individual. Como se puede suponer, las consecuencias de esto no fueron tanto “oficiales”, no establecen una nueva forma de economía o de organización del Estado ni una nueva ciencia, como ocurría con la Ilustración, sus consecuencias son especialmente artísticas, como la novela gótica o Beethoven, aunque es importante el papel que juega en la formación de los nacionalismos, como forma de creación de las identidades de los individuos, aunque eso es harina de otro costal.
Vale y ¿qué lechecitas tiene esto que ver con la malta, el lúpulo, la levadura y el agua? Pues muy fácil, desde mi punto de vista, hay dos formas de actuar a la hora de elaborar algo, lo que sea: la ilustrada y la romántica (evidentemente, es una forma de clasificar, por supuesto que hay muchas otras). El ilustrado sería aquel que procede de forma completamente racional, de forma ordenada, planteándose el punto de partida, los objetivos buscados, cual es la mejor forma de hacerlo, etc. El romántico, en cambio, es el visceral, aquel intuye lo que quiere hacer y va probando, de forma menos racional, sin planteárselo todo de una forma sistemática.
Si trasladamos esta categorización a la forma de elaborar cervezas, tenemos dos actitudes muy diferentes, la del que, por ejemplo, ha estado estudiando en detalle durante mucho tiempo el proceso de elaboración, tiene muy claro que es lo que quiere hacer, realiza mil notas antes de ponerse a elaborar, prueba los distintos tipos de levaduras y establece las diferencias entre ellas, hace tests con las diferentes recetas antes de sacarla, tiene un control absoluto de las temperaturas y densidades, realiza los descansos adecuados para que estar descansado y así poder estar más atento y concentrado… el romántico en cambio, se remanga y se pone directamente a ello, de repente se le ocurre echar una cosa que no se le había pasado por la cabeza antes y resulta que sale una cosa nueva, original y muy buena, o que es una mierda y arruina todo el lote, puede ver una luz y subir un poco la temperatura de fermentación una cerveza que pretendía ser normalita pero así fuerza la aparición de los esteres, de tal forma que de un lote a otro varía completamente, o no vuelve a hacer esa birra, o vaya usted a saber.
El caso es que a mí me parece que hay maestros cerveceros de estas dos tendencias, no quiero poner ejemplos aunque tengo algunos clarísimos, porque, aunque a mí ambas posturas me parecen positivas pero sé que hay gente que no piensa así, creo que a todo el mundo se nos puede ocurrir alguno de estos. Las dos formas tienen sus aspectos positivos: el ilustrado te va a sacar cosas que siempre son, como mínimo correctas, no te va a sacar una mala cerveza, te puede gustar más o menos, evidentemente, porque es subjetivo, pero sabes que mala no va a ser. En cambio, es poco probable que no te sorprenda, que no haga un locurón que sea una sorpresa que no te esperes, está más cerca del científico. El romántico en cambio te puede sorprender mucho, puede hacer un cervezón como la copa de un pino, pero es irregular, te puede hacer eso como una mierda que no esté bien hecha, contaminada o lo que sea, está más cerca del artista.
Por lo tanto, como siempre, el viejo Aristóteles sigue tendiendo algo que decir: la virtud está en el término medio, en el equilibrio entre una actitud y la otra, eso sí, ese equilibrio es muy difícil de alcanzar.
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