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lunes, 22 de octubre de 2012

Probus beer tasting


This is a translation of the Oct, 8th post. 

Last week I wrote tasting notes for an American beer, Magic Hat # 9, which I bought in a Dublin shop called Probus Wines & Spirits, located in the heart of the city (Fenian Street 26/1 Denzille Lane, Dublin 2). After spending some time chatting with the really friendly owner, Paul, he told me they do beer tastings every Thursday and I was more than welcome to come along. So without a second thought, last Thursday (October 5th) I went along with my camera, my note-book, and the desire to try some beers.


The tasting was run by a very nice guy named Alex; he‘s very knowledgeable and wants to share his passion and interact with people, which is a great thing. There were only a few of us there, all really looking forward to getting started, so everything kicked off on time without any problems.

The main idea was to compare two beers of similar styles, so we started by comparing lagers: the first victim was a pilsner named Hop Rocker from Mac’s Brewery in New Zealand; its appearance was a straw/golden color, not cloudy at all, light carbonation, with a small and compact white head which lasted the distance. The aroma was very intense:  tropical fruits, citrus and herbal notes – very clean and crisp. As time passed it started to show a little more graininess. As for the taste, it was medium bodied, bitter (but not much), a lot of fruit (mango, peach), herbal notes, lemongrass. The aftertaste was long and dry with the alcohol very well integrated. Honestly, one of the best pilsners I've ever had, very well made, balanced, very noticeable kiwi hops, but still a pilsner. Easy to drink, interesting, nuanced and an affordable price. By the way, the bottle design is pretty cool. The other lager was Spaten Oktoberfest, perfect for this time of the year, very light in color to be a Märzen, with an herbal aroma of noble hops and slightly sweet. On the palate, however, things changed a bit with much more caramel character (slightly sweet, but not cloying), which is pretty interesting because in the nose seemed the other way around. Average aftertaste, not too long, very easy to drink and alcohol perfectly integrated.

Everything was going well, interesting, new things and good ones, but the third and fourth were two great beers, very interesting and I had never tried them before. First up was Adnams’ Broadside, an English beer from Southwold. The beer itself is a very English Strong Ale: dark copper colored, low head and whitish, slightly carbonated, intense and complex flavor, very fruity, figs, raisins, spices, caramel, medium bodied, tones of dark fruit, sweet, spiced, a curious funky touch and a very long aftertaste. The only negative point: the alcohol notes were not very well integrated. Nevertheless, all things considered, it’s a very interesting and original ale.

So, as one should in a tasting session, we finished with the beer with the highest alcohol content, Old Dan from Thwaites Brewery in Blackburn (Northwest England), which is an Old Ale (quite a similar style to that of the last beer). Old Dan was dark-reddish, slightly carbonated with a small beige-coloured head. The aroma was quite sweet, with notes marzipan and dark fruit dominating; certainly intense and complex, reminiscent of a light barley wine. Again, the flavour profile was very intense and complex (yet easy to drink): very grainy, biscuit, dark fruits, spices; very interesting and full-bodied with a lingering aftertaste.
The event passed without a hitch and with many contributions from the audience – a good thing as it’s always interesting to compare notes. After the tasting session finished we all kept drinking for a while, chatting in a relaxed, friendly atmosphere – a usual thing after these events.

Apparently these tastings are organized almost every week, so if you are in Dublin for a while then make sure you stop here; I’m sure you will enjoy and if not, at least you can buy some good wines and beers and have a chat with people who know about their subject and products, which is always nice.

viernes, 19 de octubre de 2012

Dublín, último asalto.


Es cierto que ya estoy de vuelta en nuestra querida piel de toro, pero no es menos cierto que me quedaba una última bala en la recámara y no por ello la peor.

La foto no es mía, es de aquí 
En primer lugar quería hablar brevemente del W.J Kavanagh, un pub tremendamente acogedor, situado en Dublín 1, por lo tanto, también bastante céntrico, aunque hay que andar un poco para llegar hasta él, pero desde luego merece la pena. El ambiente del pub, así como su decoración en general, es más tradicional que la de los mencionados hasta ahora, más madera, mas chimenea, sofás y butacas, pero a la vez es muy espacioso, con techos altos, lo cual lo hace extremadamente acogedor y agradable. Respecto a las birras, mas o menos lo mismo que en otros sitios, muchas artesanas irlandesas, alguna inglesa, alguna yankee, como Odell´s o Sierra Nevada, pero sobre todo tenían 5 bombas de mano con sus respectivos casks, importados directamente desde Inglaterra y en exclusiva para este bar y los cuales rota con cierta velocidad, como debe ser. La selección que tenía en el momento en el que yo estuve por allí era muy inglesa, no recuerdo exactamente todos, pero yo probé la Ay Up, una Pale Ale de la cervecera inglesa Dancing Duck, muy suavecita, con muy poco carbónico, pero refrescante, con ciertos matices y sólo 3,2% de ABV, una auténtica cerveza de sesión. En segundo lugar, me incliné por una Troll, de Derventio Brewing, igual de inglesa que la anterior, pero en este caso una bitter, con mucho sabor, bastante caramelo, poco carbónico y sobre todo, muy fácil de beber. Como veis, este pub merece una visita si o si.

A continuación quería hablaros de The Black Sheep, un pub de la misma gente que el Against the Grain, el Brew dock y el Salt house, de Galway y por lo tanto, también de la cervecera Galway Bay. Este pub está situado cerca del centro, a unos 10 minutos andando de Temple bar, la zona de turisteo. Un ambiente muy parecido al de los pubs citados de la misma cadena y carta similar, por lo tanto, aunque con mas comida. En este caso probé, de barril, la Hardcore IPA, la Pale Ale de Sierra Nevada, que por lo visto es una receta distinta de la de botella, mucho más conservadora, mas de sesión, con menos lúpulo y alcohol, pero sobre todo disfruté con la Red Ale de Franciscan Well con Dry Hopping. Por lo visto hicieron esta cerveza para el festival de cerveza artesana acontecido en Dublín hace poco más de un mes y como les sobró algún cask, lo llevaron a algunos sitios especializados como este.  La Franciscan Well es un brewpub sito en Cork, al sur de la isla, en el que tuve el placer de estar hace unos años, en mi primera visita a la isla esmeralda. He de reconocer que en ese momento me gustó lo que probé y además el ambiente del lugar, como el de la mayoría de los brewpubs, es, cuanto menos, especial. Hasta este momento, en este viaje, no había visto en ninguna ocasión alguna cerveza de este brewpub, pero la verdad es que si la hubiese visto no me la hubiese pedido, ya que había probado casi todas las cosas que hacen y, sinceramente, no había ninguna que me llamase demasiado la atención, pero esta Red Ale con extra de lúpulo y en cask… me tentó y con razón. Es una auténtica Irish red, ligeramente cremosa, muy fácil de beber, con algo de caramelo, poco carbónico, pero especialmente aromática, con retrogusto largo, sequita… muy rica, un auténtico acierto, sin duda.

Por último, pero no menos importante y desde luego, más difícil de conocer si no tienes algún contacto infiltrado dentro de la yakuza local, un restaurante japonés en el que tiene Hitachino! Así es, queridos amigos, esa maravillosa cerveza artesana japonesa, importada directamente por este restaurante, en botella y en barril! El sitio se llama Yamamori Izakaya, en South Great George´s Street, en pleno centro, y para poder acceder al bar no hay que entrar directamente en el restaurante, si no bajar por las escaleras que hay a un lado de éste. Con una decoración japonesa bastante cuidada, proyecciones de cine en blanco y negro en pantallas gigantes, sirviendo sushi y cockteles, este sitio es un auténtico nido de hipsters, pero, como he dicho antes, importan Hitachino directamente y creo que sólo eso hace que este curioso bar merezca una visita cuando sea oportuno. 

La primera víctima fue la de barril, la Nipponia, una lager muy especial, dorada, con poco carbónico, corona escasa, de color blanco, aroma ligero a hierbas y limón, sabor ligeramente dulce pero nada empalagosa, con notas frutales, como de mango y chirimoya y retrogusto medio. Muy interesante y original, pero ni la mitad que la otra que me pedí, la Red Rice Ale. En un primer momento pensé que ésta era una Red Ale con algo de arroz, pero después de probarla, leí la etiqueta y ví que en realidad está hecha con un arroz rojo! De ahí la confusión y el color, rosáceo anaranjado, con poca espuma y poco carbónico, olor intenso, agradable, pero extraño, jamás había percibido algo así de una cerveza. Personalmente, poniéndome un poco Ratatouille, me recordaba al arroz blanco que me daba mi madre cuando yo era pequeño y estaba malo de la tripa, algo bastante insípido pero muy fácil de reconocer. Pues bien, me recordaba a eso, pero aromatizado con muchas frutas, melocotón, agua de rosas, algo de levas, 7% de ABV perfectamente integrados… una auténtica bomba! Muy original y curiosa, interesantísima.

Sé que en algún momento, hace no mucho, hubo algo de esto por la península, pero la verdad es que no mostré mucho interés en ellas ¡craso error! Pero el hombre aprende de sus errores, y como la vuelva a ver por alguna tienda me hago con lo que sea de esta gente.

Pues bien, creo que tengo poco más que añadir, espero no haber sido muy pesado y que todo esto sirva para algo a futuros viajeros cervecísticos. 

martes, 16 de octubre de 2012

Galway

Galway es una ciudad pequeña situada en la costa Oeste de la isla esmeralda, justo al otro lado de Dublín. Es pequeña pero a la vez cosmopolita e internacional, ya que alberga dos universidades y ha sido un puerto internacional durante cientos de años. De hecho, cuentan las historias que tuvo una especial relación comercial con la corona de  España durante el Renacimiento y el Barroco. 

Fachada del Tigh Neachtain
La leyenda va más allá y dice que los náufragos de la Armada Invencible acabaron en sus costas y que por eso la gente de esta zona en lugar de ser pelirrojos y fríos, son morenos y orgullosos. A mi me parece que todo esto es un poco exagerado, pero lo que desde luego es verdad es que Galway es distinto de Dublín, muy distinto. Es pequeña y acogedora, pero su gente es abierta y amistosa, tradicional y conservadora, pero también canalla y divertida. 


los famosos "privados"


En cualquier punto de la ciudad se puede degustar buena cerveza, sobre todo Guinness y Smithwicks, como en todo el país, pero destacan dos sitios. Para mi gusto el mejor es Tigh Neachtain, en la calle principal. Es un pub muy clásico, que por la noche está a rebosar de gentes de todas las edades, con solera, extramedamente acogedor y hogareño, con esos apartados que forman zonas privadas para el grupo de amigos... sensacional! 

Pues bien, además de todo eso, este pub es el único que sirve otras creaciones de la cervecera Galway Hooker, sita en el condado vecino de Roscomon y de la que ya hablé el otro día. Estas dos cervezas son una Dunkel y una Stout. La Dunkel no está nada mal y es bastante original, para lo tradicional de los irlandeses, claro. De color castaño muy oscuro, casi negro, espuma beige claro, poco compacta pero consistente, aroma escaso, ligeramente cafetoso, cuerpo medio, alta bebibilidad (entra sola). Bien hecha, equilibrada y toda una sorpresa, pero sin dar nada nuevo. La Bonaparte´s Stout es otra cosa, es una stout de manual, de lo mejor que he probado, como debe ser una stout, muy cremosa, mucho café y torrefacto, algo de cacao, pero muy fácil de beber, espectacular.


Por último hay que destacar el Salt House, un pub de mas reciente creación que el anterior, de los mismos dueños que otros bares de Dublín que ya he comentado, como Against the grain, The Brew Duck u otro que comentaré en los próximos días, The Black Sheep, así como de la cervecera Galway Bay y otros dos pubs en Salt Hill, un pueblo cercano a Galway. Por lo tanto, la atmósfera de este pub se parece a la de los bares citados y revisados: relajado, buena música, gran selección de cervezas, aparte de las suyas propias, otras grandes cervezas locales, como Metalman o 8 Degrees, alguna americana, como Sierra Nevada y en esta ocasión destaca su gran selección de cervezas belgas en botella, así como algún cask rotativo, toda una delicia. 

La foto no es mía, es de aqui
Así que, si tenéis la oportunidad, no dejéis de pasaros por esta bella ciudad, que también tiene buenos caldos! 

lunes, 8 de octubre de 2012

Cata Probus

La semana pasada puse la nota de cata de una cerveza americana, la Magic Hat #9, la compré en una tienda de Dublín llamada Probus, sita en Fenian Street 26/ 1 Denzille Lane, en Dubllín 2, en pleno centro de la ciudad. Después de estar un rato hablando con el dueño, más majo que las pesetas, me dijo que los jueves hacían catas y que podía ir sin problema, así que el jueves pasado, 5 de Octubre, me fui para allá ni corto ni perezoso, con mi cámara de fotos, mi cuadernito de notas y muchas ganas de probar unas cervecitas. 


La cata la llevaba un tipo también muy majo, llamado Alex, con mucho saber, ganas de compartirlo y de interactuar con la gente, que es lo mejor de estas cosas, además eramos pocos y con muchas ganas, así que la cosa fue sobre ruedas. La idea principal era la de comparar dos cervezas de estilos parecidos, así que empezamos comparado lagers: la primera víctima fue una pilsener de Nueva Zelanda, la Hop Rocket de Mac´s, de color dorado pajizo, nada turbio, algo de carbónico, corona blanca, escasa, poco compacta y duradera, aroma muy intenso, limpio, frutas tropicales, cítricos y notas herbales. Con el paso del tiempo se nota un poco más el grano. De cuerpo medio, amarga, pero no mucho, bastante fruta, mango, melocotón, notas herbales, hierba limón. Final seco, retrogusto largo, alcohol muy bien integrado. Sinceramente, una de las mejores pilsener que he probado, muy bien hecha, equilibrada, se nota mucho el lúpulo kiwi, pero sigue siendo una pilsener, no se les ha ido de las manos. Fácil de beber, interesante, con matices y a un precio más que asequible. Por cierto, el diseño de la botella mola, y el de la etiqueta, también, su belleza radica en su sencillez, como diría Walter Sobchak. La otra lager fue la Oktoberfest de Späten, muy de la época, de color muy claro para ser una Märzen, con un aroma muy herbal, de lúpulos nobles y poco caramelo, aunque en la boca cambiaba la cosa, más caramelo, ligeramente dulce, pero sin empalagar, lo cual es bastante curioso porque por el aroma no lo parecía, bastante grano. Retrogusto medio, no demasiado largo, muy fácil de beber y con el alcohol perfectamente integrado. 
Hasta ahí bastante bien, interesante, cosas nuevas y ricas, pero la tercera y la cuarta fueron dos grandes birrotes, interesantes y que nunca había probado. En primer lugar la Broadside de Adnams, la cervecera es inglesa, de Southwold, y la birra en sí una Strong Ale muy inglesa, de color cobrizo muy oscuro, corona escasa y blanquecina, poco carbónico, aroma intenso y complejo, mucha fruta oscura, higos, pasas, especias, caramelo, en boca es de cuerpo medio, mucha fruta oscura, dulce, muchas especias, un curioso toquecillo funky, sabor y retrogustos larguísimos y por poner alguna pega, el alcohol no perfectamente integrado. Muy interesante y original. 

Pero como correspondía, acabamos con la de mayor contenido alcohólico, Old Dan, de Thwaites, también inglesa y de un estilo bastante parecido, Old Ale, de color rojizo oscuro, poco carbónico y poca espuam, de color beige. De aroma bastante dulce, mazapán, frutas oscuras, intenso y complejo, parecido a una barley wine. De sabor muy intenso y complejo pero fácil de beber, mucho grano, bizcocho, frutas oscuras, especias, muy interesante, de sabor muy largo.  

La jornada transcurrió con normalidad, con muchas aportaciones de los asistentes, lo cual siempre es interesante, para comparar impresiones, mas que nada. Y después de todo, nos terminamos los culines, hablamos de lo humano y lo divino y arreglamos el mundo,  en un ambiente distendido y agradable, como suele pasar en este tipo de eventos. Al parecer organizan estas catas casi todas las semanas, así que, si estáis una temporada por Dublín, pasarse por aquí que seguro que echáis un buen rato y si no, al menos podéis comprar unos buenos caldos y charlar con gente ducha en el tema, que siempre es agradable. 

domingo, 30 de septiembre de 2012

The Brew Dock

Siguiendo con mi ruta cervecil por la capital de Irlanda, mi siguiente recomendación personal es el Brew Dock. Llegué a este pub por recomendación personal del camarero del Against the Grain, del cual ya hablé el otro día. Pues resulta que me recomendó ir al Brew Dock porque los dueños son los mismos, por lo que la idea general es muy parecida y los prductos que ofrece casi los mismos. Aún así siempre hay pequeñas diferencias y aún así, siempre es agradable tomarse algo un poco diferente, al mismo precio que en cualquier otro sitio o incluso un poco menos. Vamos allá...

Este bar está muy bien situado, cerca del centro, en Dublín 1, al lado norte del río, cerca de O´Connell street, una de las principales arterias de la ciudad, así como zona comercial y también muy cerca de Connolly station, una de las 3 estaciones de tren que están en el casco urbano de la ciudad. Como veis, desde fuera parece como cualquier otro pub de la zona, aunque ya se intuye algo al ver las banderas de O´Haras o Erdinger y ninguna de Guinness. De hecho, en el rato en el que he estado, varias personas han pedido una Guinness y en lugar de decirles que no tienen, pero que tienen Stouts mucho mejores, les invitan a irse amablemente sugiriéndoles algún pub cercano en el que si que puedan degustar la famosa stout. No sé si siempre harán eso o no, yo sólo he estado un rato y no estaba prestando atención todo el rato, pero Sinceramente me parece que no es la opción mas inteligente para su propio negocio, pero no deja de tener algo de gracia.

Por dentro ya la cosa cambia un poco mas, tiene, nada más y nada menos que 22 grifos, así como otras dos bombas de mano. En el momento en el que yo estuve tenían un par de Brewdog, tres de Sierra Nevada, alguna un poco comercial, como Erdinger o Grolsch, pero también sidra artesana, Blue Moon y muchas artesanas irlandesas. Evidentemente, de esto último es de lo que yo he tirado... aparte de esto, tienen 3 neveras de cuerpo entero y un par de medio, con cositas ricas de Estado Unidos e Inglaterra, así como algo de alemanas y belgas en botella.
Aparte de eso, como en la mayoría de los pubs locales, tienen la cocina abierta casi siempre y las comidas que sacan tienen bastante buena pinta. El ambiente es agradable, distendido y relajado. Los camareros son majetes y saben de lo que hablan, que eso siempre se agradece...

Como las otras veces, al tener samplers disponibles, he optado por esa opción, por las mismas razones que todas las otras veces. En este caso mis víctimas han sido:

Howling Gale Ale, de Eight Degrees Brewing: se supone que es una American Pale Ale, color dorado claro, poco carbónico, poca espuma de color blanco, ninguna turbidez. Aroma intenso, limpio, predomina la manzana verde, uva verde, vinagre ligero. Muy curiosa, refrescante, poco cuerpo, entra muy bien, mucha manzana verde, más bien seca, algo ácida, retrogusto medio, alcohol muy bien integrado. Más que una pale ale, recuerda un poco a algunas saison, aunque es diferente, interesante.


Spelt Saison de Trouble Brewing, en cask: otra curiosa combinación: si el otro día era Hefe Weizen en cask, ahora saison, los más puristas dirían que sólo por eso ya no puede ser una saison, pero bueno, me gusta probar cosas nuevas y no podía dejar pasar esta oportunidad. Es de color dorado un poco oscuro, con muy poca espuma, ligeramente turbia y muy poco carbónico, lo cual es poco habitual en una saison. El aroma es intenso, curioso, predomina el cuero, frutas dulces maduras, como melocotón o ciruela. De cuerpo medio, bastante dulce, el alcohol no está del todo bien integrado sabor largo, bastante fruta. Me recordaba más a una doble belga que a una saison, pero al margen de ponerse quisquilloso con las etiquetas, está rica, es muy curiosa y está muy bien hecha.

Strange Brew de Galway Bay, de nuevo plantea problemas con las etiquetas, se supone que es una Golden Ale pero es de color rojo intenso, sin nada de carbónico aparente, ninguna turbidez, corona beige claro y consistente, es decir, el aspecto de una Irish Red Ale...aroma escaso, ligero caramelo, de cuerpo medio, predomina el caramelo, pero muy ligero, final seco. Está bien hecha, equilibrada, pero es un poco sosa. Sin más.

Por último, he optado por una cerveza artesana de Belfast, Hilden Cathedral Quarter Beer, una Irish Red Ale, de color naranja rojizo, carbónico medio, ninguna turbidez, y una espuma inexistente de color blanco. El aroma no es muy intenso, sobre todo caramelo, en boca es curiosa, se nota algo de caramelo, pero sobre todo muchísimos frutos secos, nueces, avellanas y almendras, pero de forma muy intensa, es muy curioso, creo que nunca he probado una que supiese tanto a frutos secos.  

Eso es todo, por ahora. Me faltan por visitar un par de templos, espero poder comentar algo de ellos, si merece la pena...


domingo, 23 de septiembre de 2012

Bull & Castle, Dublín

Fachada Bull & Castle
El Bull & Castle es otro de los pubs especializados en cerveza más recomendables de Dublín. Es más grande y menos personal que el Against the Grain, pero aún así está bastante mejor que la Porterhouse, que, desgraciadamente, parece que se ha convertido en un bar para turistas, con muchas cervezas y un ambiente mas o menos agradable, pero con menos alma...

El que nos compete hoy es, básicamente, un local doble: en la parte de abajo un restaurante bastante resultón y un "beerhall", como lo llaman ellos, en la parte de arriba. Está bien situado, cerca del centro turístico, a medio camino entre la catedral de San Patricio y el Castillo de Dublín, por lo que viene bien para tomar un refrigerio entre tanto paseo si estamos de turisteo.

De los dos pisos mencionados, lo que me importa a mí está, evidentemente, en el superior. El local es agradable, grande, espacioso, con techos altos y luminosos y la típica decoración de bar irlandés, paredes de madera y anuncios antiguos de cerveza. Es el típico local deportivo, con varias pantallas grandes y televisiones por todos lados, lo cual lo hace poco agradable para el que se quiere concentrar en el líquido elemento y más si es la final de futbol gaélico, como era el caso de hoy. Hay que decir que, dadas las fechas en las que estamos, estaba todo muy decorado como el Oktoberfest, desde los manteles de las mesas, hasta banderines por todos lados o anuncios de Paulaner.

Respecto a la carta, tiene una buena selección: unos 15 grifos, la mayoría de artesanas irlandesas, pero también Guiness o Heineken mas una bomba de mano cuyo cask van rotando. También tienen una buena selección de botellas, mas irlandesas, algunas yankees, algo belga, alemanas e inglesas. Evidentemente me he quedado con el producto local, porque no he visto nada de otro país imposible de conseguir en los bares o tiendas especializados de nuestra piel de toro.

Como el otro día, me he pedido una muestra de estas que ofrecen que se supone que es para luego elegir la cerveza que te vas a tomar en una pinta. Las cervezas elegidas han sido:

F.X. Buckley Golden Ale: hecha en exclusiva para la casa, es una Golden Ale suavecita, con sólo 3,9% ABV, de color dorado oscuro, ninguna turbidez, carbónico medio, corona escasa y aroma ligero a hierba y a flores. Cuerpo medio, algo de sabor a grano, un toque dulce pero final seco. En general bien hecha y equilibrada, para beber mucho, pero un poco insulsa.

Metalman Pale Ale: de color dorado oscuro, nada turbia, poco carbónico, corona abundante pero poco compacta y persistente, aroma intenso pero poco complejo, más bien limpio, a resina, pino y algo de flores. Cuerpo medio, muy floral pero con una ligera base maltosa, final seco y retrogusto más bien largo. Creo que es la mejor birra irlandesa que he probado, hasta ahora. Un poco rollo Pale Ale americana pero un poco diferente y muy bien hecha, una sorpresa muy agradable.

Castle Red: color rojo intenso, poco carbónico, corona escasa, de color beige claro, algo cremosa, pero no tanto como otras, deja muy buen lacing.  En el aroma predomina el caramelo. Cuerpo medio pero con un sabor muy rico, no demasiado complejo ni intenso, pero mas de las habituales Murphy´s o Smithwick´s, predomina el caramelo, pero de una forma suave y sutil, no empalaga. Retrogusto más bien largo, pero algo seco. Aunque no consigo encontrar nada de info sobre esta birra, he de decir que es la mejor Irish Red Ale que he probado en mi vida sin ninguna duda, espero poder volver a encontrarla...

Eight Degrees Ocht-oberfest beer: tipo Märzen, de color anaranjado cobrizo, carbónico medio, corona escasa, nada turbia. Aroma ligeramente dulce, algo extraño, me recordaba al licor de cereza. Entra bien, redonda y limpia, se nota el grano y algo de dulce pero como artificial, como a chuchería y el alcohol no está bien integrado, a pesar de sólo tener 6,4% de ABV.

Una vez terminado esto y a pesar de las dos gratas sorpresas que me dieron la Metalman y la Castle Red, me decidí por probar una pinta del cask ya que era una creación de Metalman, una de las cerveceras que me había gustado, estaba en bomba de mano (que eso siempre mola) y era una Hefe Weizen, que me encantan, pegaba perfectamente para ocasión y me pareció una cosa rara eso del cask de cerveza de trigo.

Metalman Alternator: El color es el habitual de una Hefe Weizen, amarillo pajizo ligeramente oscuro, muy turbio, quizá más de lo común, con muy poco carbónico, lo cual puede hacerle creer a alguno que no está terminada... corona blanca, compacta pero escasa. El aroma es intenso, a levas, es decir, pan, galletas, etc. y a plátano, como le corresponde. En boca, tiene mucho cuerpo pero es muy fácil de beber, mucho grano pero sobre todo muchísimo plátano. El sabor es largo, y el final más bien seco, dejando un buen retrogusto a lúpulo. Me ha gustado mucho esta cerveza, sé que a los talibanes de las Hefe Weizen les parecerá una aberración, pero es que casi no es ese tipo de cerveza, es más bien una Wheat Ale y como tal me ha gustado porque me parece muy original y que combina lo mejor de dos mundos, el anglosajón y el germano.

Como veis, en Dublín hay para rato, seguiremos informando...

martes, 18 de septiembre de 2012

Ojito con Dublín...


Queridos amigos, vengo a relataros la que ha sido mi primera experiencia cervecil en la capital de la isla esmeralda. Hace unos años tuve la suerte de poder haber estado por aquí y, aunque ya profesaba amor por nuestro querido y líquido elemento, reconozco que no tuve la oportunidad de probar mas que los intentos de competencia que tiene Guiness a nivel local, lease Beamish o Smithwick´s, más una ligera experiencia en dos brewpubs, la Franciscan Well, sito en Cork y Messrs. Maguire, en Dublín, sinceramente, nada sobresaliente. En esta ocasión he tenido más suerte porque, además de que en este tiempo transcurrido, las microcervecerías han surgido casi como setas aquí, también han abierto muchos bares y, sobre todo, me he informado mejor, todo sea dicho.





Cerveza. Porque uno no arregla los problemas del
mundo con una copa de vino blanco...

El caso es que por las referencias obtenidas y cercanía, después de darme un garbeo por la city, como toma de contacto, me acerqué al Against The Grain, un bar bastante céntrico cuya puerta ya avisa de lo que nos vamos a encontrar dentro...

El sitio está muy bien, tranquilito, con la típica barra que les mola tanto a los anglosajones, con taburetes altos para que el que va solo, como es mi caso, pueda hablar un buen rato con el camarero. Nada más entrar vi la selección de grifos (son un total de 20, contando con una bomba de mano) que podéis ver en la foto de abajo y justo empezó a sonar el Dark side of the moon de los Pink Floyd, durante un momento creía que había llegado al paraíso.

Ni corto ni perezoso me senté en una de esas sillas altas antes mencionadas y le dije al camarero que quería probar alguna exquisitez local, me sugirió pedir una muestra como la que se ve en la foto y empecé con las recomendaciones del camarero:

La Bohemina Pilsner de 8 Degrees, una cerveza de un color dorado oscuro, nada turbio, carbónico medio, poca espuma, aroma escaso, en el que predomina el grano, entra bien en boca, aunque tiene poco cuerpo, final seco. Eso si, muy refrescante y bien hecha, pero poco mas...

La Irish Red de Galway Bay, de color castaño rojizo claro, nada turbia, con poca espuma, de color beige y poco carbónico. El aroma era muy escaso, demasiado ligera y suave, algo de caramelo y grano, pero bastante bien hecha.

La siguiente víctima fue la Dark Arts Porter, de Trouble Brewing, una porter de un color marrón muy oscuro, casi negro, con cierto carbónico, poca espuma, de color blanco, aroma a café ligero y algo de torrefacto, suave y poco complejo, cuerpo medio y sabor bastante largo, aunque más bien secote.

Aunque se supone que este tipo de oferta es para luego elegir la cerveza que te vas a tomar en pinta, yo preferí pedirme otra de estas muestras, ya que es más económico y no quería salir a cuatro patas. En esta ocasión solo 1/3 fue producto local, el resto, manjares varios:

La Golden Ale de Trouble Brewing (otra vez again) de color dorado, nada turbio, carbónico muy abundante, corona igualmente abundante, persistente y consistente, de color blanco, aroma más bien dulzón, como a miel, cuerpo medio, predominantemente dulce.

La siguiente elegida fue la Kipling, que la tenían en cask, así que no me pude resistir: una american pale ale muy bien hecha, de un color dorado turbio, con poca corona, seguramente porque el camarero no era muy ducho en el arte del manejo de las bombas de mano, con un aroma intenso a hierba fresca, pino y resina, cuerpo medio, mas bien seca, mucho pino en la boca, resina, amarga, de sabor muy largo. Aparte de la espuma, que no retenía, igual estaba un poco caliente de mas, pero bueno, eso ya son gustos...

Por último, la Sierra Nevada Northern Hemisphere Harvest Wet Hop Ale, así es queridos amigos, un auténtico pepino, de color dorado, con poco carbónico, poca espuma, de color beige, aroma intenso a lúpulo, muy limpio, pero con una clara base maltosa, que en la boca se convertía en un sabor a caramelo pero seco y con muchos matices florales. Me recordaba a la TIPA de Emelisse pero más baja de todo, de alcohol y de amargor, una delicia.

Como veis, aquí saben lo que se hacen, no sólo hay Guiness, así que, ojito con Dublín...

viernes, 17 de agosto de 2012

Cerveza Caleya

Hace unos días estuve por Asturias y tuve la oportunidad de visitar la microcervecería Caleya, situada en Rioseco, un pequeño pueblo del concejo de Sobrescobio, en el corazón del Parque Natural de Reres, en el interior de Asturias, rodeado de montañas y enclavada en muchos aspectos en una vida tradicional.

La verdadera historia de Caleya empieza en el año 2001 cuando Gonzaga, Pinchu y Silver se fueron a estudiar a La Escuela de Cine de Ponferrada, allí conocieron a Enrique Cacicedo (a día de hoy, socio de Dougall´s) y entre cerveza y cerveza cimentaron una amistad que años más tarde, sin saberlo ninguno de los cuatro les llevaría a beber su propia cerveza. Concluida la escuela de cine sus caminos se separaron, los chicos de Caleya se fueron a Madrid y a Mallorca, mientras Kike se fue a Barcelona.
Perdieron contacto durante algún tiempo, pero nunca se olvidaron los unos de los nosotros. En el año 2010 llegó a Asturias la noticia de que Kike estaba haciendo birra en Liérganes con un inglés, Andrew, fundador de Dougall´s, un tipo con un gran sentido del humor. Este encuentro fue especial porque después de tantos años no había cambiado nada y Kike les animó a empezar a elaborar su propia cerveza. Se pusieron manos a la obra y se percataron de que en Asturias no había ninguna micro, a partir de ahí todo fueron papeleos y la desgracia más grande que les pudo tocar, la muerte de Gonzaga, hermano, amigo, cineasta y cervecero (siempre estará entre nosotros).


Caleya es una Pale ale, amarga con notas cítricas, lupulada y con un buen aroma. La razón de escoger esta cerveza para empezar fue por la influencia que Dougall´s ha tenido y tiene sobre ellos, y literalmente “porque Asturies necesitaba una buena pale ale ¡¡que cojones!!”

De esta forma, Caleya pretende que la cultura cervecera acompañe a la sidrera en Asturies.

Web y Facebook de Caleya.

Por cierto, el diseño está muy chulo, ¿eh?

sábado, 11 de agosto de 2012

Lúpulos nobles o nobles lúpulos

El término "lúpulos nobles" se refiere tradicionalmente a cuatro variedades de lúpulo que son poco amargos pero bastante aromáticos y tradicionalmente han sido cultivados en Europa Central. Son Hallertau, Tettnanger, Spalt, y Saaz. Cada uno de ellos adquiere el nombre de una región o ciudad en la que se cultivó por primera vez o en la que han crecido principalmente.

A pesar de esto, puede hablarse de dos enfoques para definir lo que son los lúpulos nobles. Por un lado están los que consideran a los lúpulos nobles solo a aquellas variedades que se cultivan el la región central de Europa, de los que acabamos de hablar y toman su nombre de la región en donde se producen, por lo tanto solo pueden ser nombrados nobles si son cosechados en la región que les da el nombre, ya que al igual que con las uvas, la tierra donde se cultiva el lúpulo que afecta a las características del lúpulo. Es casi una denominación de origen aunque formalmente no lo sea. Por otro lado, están los que consideran a los lúpulos nobles aquellas variedades que cumplen con ciertas características independientemente de su origen geográfico.

Los lúpulos nobles contienen grandes cantidades de un aceite llamado humolona y bajas cantidades de cohumulona y adhumulona. En cuanto a los ácidos beta, su contenido es bajo. Esto hace que sean de un amargor relativamente bajo y de aroma muy marcado.

Algunos autores consideran a las variedades Fuggle y East Kent Goldins, ambas originarias de Inglaterra, como lúpulos nobles dado que cumplen con las características de amargor y sabor referidas. Y aun hay los que incluyen a la variedad de origen Esloveno conocida como Styrian Goldings que es muy parecida a la Fuggle. Los menos estrictos con la clasificaión incluyen a algunas variedades que se cultivan en los Estados Unidos.

Los lúpulos nobles son:

Por su origen (the big 4):
•Hallertau ó Hallertauer, originario de la región de Hallertau o Holledau en la Bavaria central. Es el lúpulo original de las Cervezas lager. Debido a la susceptibilidad a enfermedades de los cultivos, que fue sustituido en gran parte por Hersbrucker en los años 1970 y 1980. Alfa ácidos: 3.5–5.5%/Ácidos Beta 3–4%

•Saaz, Muy utilizado en la región de Bohemia particularmente para las lager pálidas Checas como la famosa Pilsner Urquell. Aroma y amargor suaves. Alfa ácidos: 3–4.5%/Ácidos Beta 3–4.5%
•Spalt(er), lúpulo tradicional alemán de la region del mismo nombre que se localiza al sur de Nuremberg. Proporcionan un delicado aroma a especias. Alfa ácidos: 4–5%/ Ácidos Beta 4–5%
•Tettnang(er), toma su nombre de un pequeño pueblo ubicado en la parte sur de Baden-Württemberg en Alemania. Imparte un amargor suave y a menudo se usa combinandolo con Hallertau. Alfa ácidos: 3.5–5.5%/Ácidos Beta 3.5–5.5%

Por sus características se podrían incluir como lúpulos nobles:
•Ultra, Vanguard, Target y Crystal, todos originarios de los Estados Unidos.
•Fuggle y East Kent Goldins ambos de origen Inglés.
•Styrian Goldings de Slovenia.

Fuentes 1 y 2.

sábado, 21 de julio de 2012

Leve introducción al lúpulo

Los que me conocen, cervecísticamente hablando, saben que no soy un hop-head, quicir, no soy un enfermo del lúpulo, no me encanta todo lo que tenga lúpulo y cuanto más mejor, hay gente así y me parece estupendo, pero yo no soy uno de ellos. Aún así, es evidente que esta maravillosa plantita nos ha regalado grandes momentos gracias a sus alfa-ácidos y por eso creo que hay que hacer una breve reseña sobre lo que es. Voy a tratar de hacerlo en varios post, tratando los distintos estilos, esto es sólo una pequeña introducción muy somera, para ir familiarizándonos con el oro verde, que muchas veces hablamos de él como si nada y hay cositas que no está de mas recordar, yo el primero.

El lúpulo (Humulus lupulus), es una de las tres especies de plantas del género humulus, de la familia de las Cannabáceas. Es oriunda de Europa, Asia occidental y Norteamérica.
Aunque frecuentemente se considera trepadora, no posee zarcillos ni ningún otro apéndice para este propósito, sino que se sirve de robustos tallos provistos de rígidas vellosidades inclinadas abajo. Es una herbácea perenne que puede alcanzar ocho metros de altura, con hojas palmato-lobuladas de 3 a 5 lóbulos dentados. Siendo una especie dioica, las flores femeninas y masculinas surgen en plantas separadas, las primeras, de color verde claro, se reúnen en amentos y son usadas como saborizante y agente estabilizador en la cerveza, las masculinas, amarillo verdosas, forman panículas. El fruto se denomina aquenio.

El ácido del lúpulo, ácidos α o alfa-ácidos, tiene un suave efecto antibiótico contra las bacterias Gram positivas y favorece la actividad de la levadura de malteado.


Ya utilizado por los romanos hace 2000 años en la fabricación de la cerveza, actualmente, en la elaboración occidental, el aditivo principal que se utiliza para hacer de contrapeso (de equilibrante si se prefiere) al dulzor de la malta es el lúpulo (Humulus lupulus). De esta planta se utiliza la flor hembra sin fecundar. En la base de sus bracteólas hay unas glándulas que contienen la lupulina, que es el ingrediente que aportará a la cerveza su sabor amargo y los aromas propios. Del amargor son responsables los ácidos amargos, y los aromas proceden de aceites esenciales constituidos en especial por compuestos bastante volátiles y delicados a base de ésteres y de resinas. Existen numerosas variedades botánicas del lúpulo que son objeto de investigaciones intensas. El lúpulo es la causa de la estimulación del apetito que produce la cerveza.

Básicamente se clasifican en tres categorías:

Lúpulos amargos
Estos lúpulos son los que aportan más elementos amargos que aromáticos. Los representantes más conocidos de esta categoría son el brewer's gold y el northern brewer o nordbrauer, aunque también existen especies más simples en aceites aromáticos pero que aportan un gran amargor como es el cascade.

Lúpulos aromáticos
Lógicamente, éstos aportan más elementos aromáticos que amargos. En este apartado se conocen especialmente el saaz/zatec que definen el estilo pilsener de cerveza, el spalt, el tettnanger y el hallertauer en el área alemana, y los kent goldings y fuggles en el área anglófona.

Lúpulos mixtos
Aportan ambas características juntas aunque menos acentuadas. Esta categoría es muy variable y mal definida. Deberíamos también citar el hallertauer y sobre todo sus derivados botánicos, así como el hersbrucker y sus derivados.

El lúpulo es muy delicado. Solamente se puede utilizar fresco durante los pocos meses de su cosecha, que coincide con la de la viña: finales de agosto a octubre, en el hemisferio norte, según las variedades y el sitio. Fuera de este intervalo temporal se tiene que acondicionar, de manera que el mercado presenta diversas formas que van desde el lúpulo deshidratado hasta extracto de lúpulo. Lógicamente, en cada manipulación se van perdiendo características y no es lo mismo utilizar un lúpulo fresco o congelado que un aceite de concentrado de lúpulo. El efecto organoléptico sobre la cerveza es muy diferente. La variedad y el frescor del lúpulo influyen muy sensiblemente en la calidad final de la cerveza. Las formas de uso son en extracto, pellet o en polvo; aunque la forma más habitual es en pellet que, con un buen acondicionamiento frigorífico, conserva muy bien sus ácidos alfa y sus aceites esenciales como mirceno, humuleno, cariofileno y farnesano.

Tiene un aceite esencial muy perfumado y compuestos oxigenados, por esto tiene efectos sedantes e hipnóticos.

Fuente.

sábado, 23 de junio de 2012

Sobre Michael Jackson


Para los que no lo conozcan, él mismo se presenta en uno de sus mejores vídeos diciendo: “My name is really Michael Jackson, but I don´t sing and I don´t drink pepsi. I drink beer, that is what I do for living, I travel the world sampling beers and writing about the ones I have enjoyed. It´s a tough job, but someone has to do it” que significa algo así como “Realmente me llamo Michael Jackson, pero no canto ni bebo pepsi. Bebo cerveza, eso es lo que hago para vivir, viajo alrededor del mundo probando cervezas y escribiendo sobre las que me han gustado. Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo”, un tipo majete Michael, pero sobretodo entrañable, muy entrañable.

Creo que la mejor forma de empezar un post sobre Michael Jackson, que trata de ser un pequeño homenaje al crítico de cervezas más importante de la historia, era dejándole presentarse a sí mismo, con su perfecto acento británico. Me imagino que la mayoría de los que leen este post saben quién es, pues no cabe ninguna duda de que fue él el que produjo parte de todo esto que hoy celebramos todos nosotros, fue el que empezó a darle importancia a una bebida que para muchos no era más que una bebida alcohólica con mucha menos complejidad, calidad y glamour que los vinos, reconociéndole su dignidad y colocándola donde se merece. De hecho, muchos de los que empezamos a meternos en este maltoso y lupulado mundillo, lo hacemos de la mano de Michael Jackson, pero me da la sensación de que le tenemos un poco olvidado. Por otro lado, espero descubrirle la figura de este gran señor a aquellos menos iniciados.

Michael Jackson nació el 27 marzo 1942 en Leeds, West Yorkshire y pasó sus primeros años en un pueblo cercano llamando Wetherby. Su familia se trasladó a Leeds después de la guerra. Michael fue a la escuela secundaria de King James en Almondbury y se convirtió en periodista, sobre todo en Edimburgo, donde entró en contacto por primera vez el whisky. A su regreso a Londres editó la revista de publicidad comercial "Campaign". Fue colaborador habitual de importantes periódicos británicos, especialmente The Independent y The Observer.



Michael Jackson se hizo famoso en los círculos cerveceros a partir de 1977, cuando su libro “The World Guide to Beer” fue publicado, el cual fue traducido a más de diez idiomas y es considerado como uno de los libros fundamentales sobre el tema. La teoría moderna de los estilos de cerveza se basa principalmente en el trabajo realizado por Michael Jackson en este libro, ya que en él, el autor clasifica una gran variedad de cervezas de todo el mundo en grupos locales y por estilos teniendo en cuenta las sugerencias de las costumbres locales.

Su trabajo tuvo una influencia especial en la popularización de la cultura cervecera en América del Norte, especialmente a partir de 1990 cuando empezó a presentar un programa de televisión llamado “The Beer Hunter”, es decir, "El Cazador de cervezas", que fue emitido en el canal 4 y el Discovery Channel. Se trataba de varios episodios donde, en cada uno de ellos, visitaba un país diferente. Esta serie histórica fue un éxito, desde mi punto de vista, no sólo por la producción de la serie en sí, ni por el conocimiento que desplegaba el señor Jackson en los documentales (vastísimo, por cierto), sino sobre todo por el carácter que mostraba, calmado y sosegado, disfrutando realmente del tema y transmitiendo todo ello junto con una cantidad ingente de información.

Jackson consideraba la cerveza como un componente de la cultura y por ello las describe en su contexto. A pesar de que dio la vuelta al mundo y descubrió las diferentes culturas de cerveza, era especialmente aficionado a las cervezas belgas. Fue nombrado a un oficial de honor de la Ridderschap van de Roerstok (algo así como caballero de honor de la corona) en 1997 por su importante contribución al éxito internacional de las cervezas belgas, honor que antes sólo había sido otorgado a los cerveceros. En 1998, Jackson sacó su propia cristalería de cerveza, la cual, desde mi punto de vista, sin ser ninguna exquisitez ni ostentosidad, cubre todo el abanico necesario. Poco después, Jackson también ayudó a crear y trabajó con el único club de la cerveza que aprobó, “Michael Jackson's Rare Beer Club”, algo así como “El Club de las cervezas poco frecuentes de Michael Jakson”.

Como hemos dicho, Michael Jackson fue también un importante crítico de whisky. En su libro “The Malt Whisky Companion”, pasa revista a una gran cantidad de whisky y les dio una nota del 0 al 100. En algunos sentidos, su trabajo en el mundo del whisky ha sido mas relevante incluso que su importancia en el mundo de la cerveza.

Además de su trabajo como periodista y crítico, fue también un gran aficionado del rugby league, lo cual no es muy raro, porque hay bastantes aficionados al rugby entre los cerveceros, o cerveceros entre los aficionados al rugby, hecho que es bastante lógico si conocemos la tradición del 3º tiempo en el deporte del oval.

En diciembre de 2006 se puso de manifiesto que Michael Jackson llevaba sufriendo la enfermedad de Parkinson más de una década, además de diabetes. Murió de un ataque al corazón en su casa la mañana del 30 de agosto de 2007 a la edad de 65 años.



Dicen que dijo muchas cosas, que la Rodenbach era la cerveza más refrescante del mundo, que su comida favorita eran los brotes de lúpulo, que descubrió la Westvleteren... no lo niego, pero de entre todas ellas, yo me quedo, sin lugar a dudas, con la que cuenta que cuando le preguntaron por la mejor cerveza del mundo dijo que esta no existía, en términos absolutos, sino que depende del momento.

Los que queráis ampliar la información, no sólo podéis echar un ojo a sus libros o a sus videos, que están algunos en Youtube, sino también a las siguientes páginas web:

http://www.beerhuntermovie.com/

http://michaeljacksonthebeerhunter.blogspot.com.es/

Un brindis por Michael!

sábado, 5 de mayo de 2012

En torno a las bombas de mano y casks



Cuando hablo de las bombas de mano no me refiero a granadas o bombas de racimo, sino a los peculiares grifos de cerveza británicos que cada vez se van extendiendo más por el resto del continente. Pero ¿Cuáles son esos barriles especiales que son llamados casks? ¿Por qué son especiales? y ¿Por qué tienen que servir las cervezas en esos grifos tan raros? Pues bien, se supone que existe un tipo de Ale, típico de las islas británicas, que no está filtrada ni pasteurizada, que está acondicionada en el barril, es decir, que ha realizado en él la segunda fermentación y que se sirve sin necesidad de nitrógeno adicional o la presión de dióxido de carbono, como sucede habitualmente. Estos barriles reciben el nombre de Cask, palabra que parece ser que proviene precisamente del castellano “cáscara”.

En el Siglo XVII ya se embotellaban cervezas, para así poder beberlas fuera de los bares, pero esto sólo estaba al alcance de unos poco privilegiados, los trabajadores tenían que seguir consumiendo sus cervezas directamente desde el barril. A partir de finales del siglo XIX, en los países cálidos fueron introduciendo la pasteurización y la refrigeración artificial de la cerveza, para poder conservarla y que aguantase las altas temperaturas, pero Gran Bretaña, al ser mas frío, mantuvo el sistema tradicional. Evidentemente, no toda la cerveza de la Europa continental es pasteurizada, hay muchos ejemplos de cervezas sin filtrar y sin pasteurizar, y cada vez mas, pero normalmente se sirven a partir de un contenedor refrigerado a presión.
Tradicionalmente la cerveza se embasaba en barriles de madera o barricas. En la década de 1950 estos comenzaron a ser reemplazados por toneles de metal, acero inoxidable o aluminio, principalmente por razones de calidad, ya que podían ser esterilizados y de esta forma era menos probable que la cerveza se estropease, a lo que hay que sumar el abaratamiento de los costes.... Posteriormente, a principios de 1960 apareció una nueva forma de barrica o keg, de metal que permitía una limpieza más eficiente y una forma más fácil de llenado.

Las diferencias esenciales entre el cask y el keg son que este último tiene un tubo que baja por el centro del mismo y una válvula que permite que la cerveza entre y el gas salga durante el llenado y viceversa cuando la cerveza se dispensa. Pero lo más importante es que, gracias a su diseño, el cask permite que los sedimentos mantengan en la barrica, lo cual implica la necesidad de que las cervezas en kegs requieran ser filtradas, centrifugadas o algo similar, para evitar la formación de sedimentos.
A principios de 1970 la mayoría de la cerveza en Gran Bretaña de kegs, se filtraba, pasteurizaba y carbonataba artificialmente, y la mayoría de las cervecerías británicas utilizaban dióxido de carbono para servirla. Esto hizo que las cervezas contuviesen más gas disuelto en el vaso que la cerveza tradicional y poco a poco los consumidores fueron demandando la vuelta a estas cervezas. Por el contrario, en Irlanda, donde las stout dominaban el mercado, el uso de una mezcla de dióxido de carbono y nitrógeno para dispensar la cerveza no se generalizó, para evitar el exceso de gas.

De tal forma, que algunas de las últimas cervezas naturales que quedaban en el mundo estaban a punto de desaparecer para siempre. Hasta que en 1971 apareció la Campaign for Real Ale (CAMRA) organización fundada en Gran Bretaña para salvar lo que ellos llamaron "real ale", por la cual se entiende un tipo de cerveza elaborada con ingredientes tradicionales y sobre todo, con una maduración de la fermentación secundaria en el recipiente del que se dispensa, y que se sirve sin el uso de dióxido de carbono ajeno. Por lo tanto, es una cerveza que está sin filtrar, sin pasteurizar y que todavía mantiene activa la levadura.

La diferencia principal entre los cask y los kegs o barriles industriales, por llamarlos de alguna forma, es que en el caso de los cask, después de que la fermentación primaria haya finalizado, la cerveza se pasa directamente al propio cask, lo único que se hace es añadir clarificantes al barril para ayudar a precipitar la levadura dando una cerveza clara. Aunque en algunas ocasiones también se añade lúpulo y azúcar para modificar el resultado final. Una vez hecho esto, el barril se sella y se envía a la taberna, así la cerveza se sigue desarrollando durante un cierto período de tiempo. Por eso mismo, el tiempo que puede durar la cerveza en el barril depende de la naturaleza de la propia cerveza: aquellas que estén sin abrir y que sean más fuertes pueden durar meses, de hecho, pueden necesitar más tiempo para asentarse y madurar, mientras que las cervezas ligeras y delicadas necesitan ser despachadas rápidamente. Cuando el propietario cree que la cerveza ha terminado de madurar y está lista para ser servida, para ello, primero tiene que eliminar un pequeño tapón o spile que hay en una pieza de madera o plástico llamada shive, situada en el lado de la propia barrica, la cual permite que salga cierta cantidad de gas, lo cual puede verse por las burbujas de espuma alrededor de la spile. El dueño debe comprobar periódicamente las burbujas limpiando la spile y observando cuán rápido se vuelven a formar las burbujas. Cuando se considera que la cerveza está lista, el propietario sustituye ese tapón suave por uno duro, que no permite que el gas entre o salga, y deja que la cerveza se asiente durante unas 24 horas.



Para servir este tipo de cerveza, lo más sencillo es servirlo directamente a través de un grifo, si el barril se almacena detrás de la barra, como ocurre en los festivales. La cerveza se sirve simplemente bajo presión de la gravedad: abrir el grifo, y la cerveza sale. Pero si el barril está en un sótano o similar, la cerveza y se bombea hasta la zona del bar, normalmente utilizando una bombas de mano. Estas bombas está formadas por una cámara hermética de pistón, tirando hacia abajo la manija plantea el pistón, que empuja la cerveza. A través de este sistema, las cervezas se deben servir tirando de la palanca de la bomba de una forma larga, lenta y uniforme, además de un tirón final para asegurarse de que el vaso está lleno.

Respecto a la forma del grifo, suele haber dos formas: uno pequeño y otro largo, este es un surtidor con un giro de 180 °, llamado un "cuello de cisne", que está diseñado de tal forma que sirve la cerveza en el vaso, agitando de un modo que se crea una buena espuma.



En algunos bares se monta un pequeño dispositivo similar a un aspersor en el extremo de la manguera, este se conoce como "bengala" o Sparkler, y al igual que el aspersor en el extremo de una manguera, su función es la de para regular el flujo de la cerveza. Cuando la bengala está cerrada, la cerveza sale muy agitada lo que d alugar a mucha espuma, es más suave y cremoso y menos amarga pero una también significa una pérdida importante de sabor y sensación en la boca. Esto es más común en el norte de Inglaterra y Gales.
Cuando un barril es utilizado por primera vez o después de que los tubos hayan sido lavados, la bomba tiene que funcionar varias veces para eliminar los restos de aire o agua. Dentro del tubo siempre se mantiene la cerveza, por lo que habitualmente, la cantidad de cerveza que se queda en tubo se echa a perder durante la noche, así que lo más común es que la primera cerveza que se sirve, se tira.

sábado, 28 de abril de 2012

IPAs: West coast vs East coast

En estados Unidos parece que siempre ha habido un pique entre la costa Este y la costa Oeste, y no sólo entre Tupac Shakur y Notorious, sino mucho antes, hacia 1949, el disco de Miles Davis “Birth of the cool” surgía como reacción a los ritmos frenéticos del be bop, inaugurando lo que aparte de cool se conoció como West Coast jazz, frente a lo que reaccionaron en Nueva York, creando el hard bop, o East Coast jazz, volviendo a crear una música más viva y expresionista.

¿A qué viene esto? Pensarán algunos ¿Me he vuelto a confundir de blog? Pensarán otros… pues no! Saco esto a colación para demostrar que a lo largo de la historia siempre se han creado escuelas o tendencias en el mundo de la cultura, y quien más y quien menos las ha seguido, en tanto que ha formado parte de ellas o en tanto que ha reaccionado a ello. Pues bien, el mundo cervecil, no podía ser menos y encima una de las distinciones más habituales dentro del mundo hipster de las IPAs (que me encantan) es precisamente el topográfico antes mencionado: West Coast IPAs vs. East Coast IPAs.

West Coast IPA o East Coast IPA no es realmente un estilo definido, es más bien una especie de etiqueta que ponemos los consumidores para hacernos una idea y que cuando alguien nos pregunta por una IPA, nos sirve para acortar un poco diciendo, “es más rollo costa Este”, por ejemplo, a la vez que mola más y quedamos como si supiésemos mucho, que eso también es algo que nos gusta mucho a todos, jejeje (sin acritud).

Hay quien dice que el origen de esta división está en el tipo de lúpulo que se produce en cada parte del país y parecería lo más lógico, así como, por ejemplo en el sur de Bélgica se elabora saison para el verano porque aguanta las altas temperaturas durante la fermentación y es refrescante, perfecto para mojar el gaznate en el caluroso julio de las Ardenas. Eso es lo que se llama una explicación materialista de la historia (cuña de historia de la filosofía ;).

Ni que decir tiene que esto es algo arbitrario, que depende de cada uno, que es muy discutible, etc. Pero parece ser que en este caso no es así, más bien, parece ser que el origen del término se originó en la costa Oeste, porque fueron los que realmente empezaron a hacer IPAs diferentes de lo que se hacía en el resto del país. ¿Por qué se empezaron a hacer así? Eso ya es más difícil de responder, pero hay algunos entendidos en la materia que dicen que Stone Brewing Co., sita en Escondido, California, y fundada en 1996, una de las puntas de lanza del panorama cervecil actual, empezó lo que ahora se conoce como West Coast IPAs y que desde entonces, esto ha sido un no parar…

También hay que decir que el sentido de esta etiqueta ha perdido un poco de vigencia, puesto que hay cerveceras que radican en una costa que hacen IPAs del estilo de la contraria, pero bueno, como dije en el post sobre Cerveza y postmodernidad, lo límites de los estilos están desapareciendo y deconstruyendose a un ritmo frenético, y más aún con este estilo (no olvidemos que existe el estilo reconocido de Black IPA, cuando la P de IPA es de Pale, pálido en inglés, una contradicción en los términos en toda regla, pero dejemos eso a un lado que si no no acabamos…).

En las IPAs de la costa Oeste predomina el aroma y sabor del lúpulo, el final suele ser muy seco, con predominio de los sabores a pino y resina, por lo tanto, también suelen ser muy amargas. Suelen predominar los lúpulos “C”, a saber, Cascade, Columbus, Chinook y Centenial. En general, las IPAs de la costa Oeste son muy amargas y con mucho aroma y sabor.


la foto es de aquí.

Por otro lado, las IPAs del estilo de la costa Este suelen ser un poco más maltosas, con un punto más dulce, menos amargo y con un poco más de cuerpo. Es decir, las IPAs de la costa Este son más equilibradas, la malta juega un papel más importante, utilizan mas maltas cristal, lo que les da un poco más de sabor. Evidentemente siguen siendo cervezas muy lupulizadas, pero en ellas el lúpulo no es tan dominante. El final también debe ser seco, pero con algunas notas dulces. Habitualmente, el sabor predominante suele ser el de las frutas tropicales, sobre todo mango y piña, pero también melocotón o albaricoque. Por lo tanto, podríamos decir que lo que se entiende por IPA de la costa Este tiende a tener un poco más de cuerpo y ser menos amargo. Más maltosas y por ello un poco más cerca de lo que eran las IPAs inglesas originales, más oscuras y con una variedad de lúpulos mayor.


la foto es de aquí.

Hay algunos atrevidos que incluso distinguen las Midwest IPA, creo que sería el rollo, por ejemplo de los 3 Floyds, pero ya me parece meterse en un berenjenal muy serio.

sábado, 21 de abril de 2012

Brettanomyces



Brettanomyces es una levadura salvaje, un hongo unicelular importante en la fabricación de cerveza y del vino ya que es resistente al etanol (alcohol) así que puede crecer tras el comienzo de la fermentación. Habitualmente su nombre se abrevia a brett. En el vino, es comúnmente considerado como un defecto en el mismo aunque en bajos niveles añade mucho carácter a los vinos tintos. En la cerveza, es más común.
Brettanomyces bruxellensis es una levadura nativa del valle del río Senne, cerca de Bruselas, Bélgica. Es uno de varios miembros del género, que fue descubierto en la cervecería Carlsberg en 1904 por N. Hjelte Claussen, que estaba investigando como la causa del deterioro de cervezas inglesas, de ahí el nombre. En la naturaleza, vive en la piel de la fruta.

Es dominante en algunas ales belgas, particularmente en las de estilo Oud Bruin, como la Goudenband, o en las Rojas flamencas, como Rodenbach. Los brettanomyces pueden encontrarse en otras cervezas belgas, particularmente lambics. La levadura en su estado natural da a estas cervezas un gusto amargo. La cerveza trapense Orval es la única cerveza trapense que también utiliza Brettanomyces. En el caso de Orval, los fabricantes de cerveza agregan la levadura de la cerveza en el embotellado.
Varias cervecerías artesanales americanas utilizan Brettanomyces en sus cervezas, hecho que se inició por el renovado interés en las cervezas belgas y más tarde formó estilos completamente nuevos, dando lugar, por ejemplo a lo que se llama Sour Ale o Wild Ales, ales agrias o salvajes, respectivamente.

Algunas cervecerías usan sólo Brettanomyces para la fermentación de algunas de sus cervezas, pero también puede ser combinado con levaduras convencionales en la primera o segunda fermentación. Los cerveceros estadounidenses que utilizan Brettanomyces, en ocasiones, incluyen también las bacterias productoras de ácido láctico tales como Lactobacillus, Pediococcus, con el fin de proporcionar un punto de acidez a la cerveza. A veces los Brett se lanzan en el fermentador, pero el método original de infección de la bacteria era a través el envejecimiento en barricas de madera previamente infectados con Brettanomyces. Algunas cerveceras yankees que utilizan Brettanomyces en su cerveza son Russian River, Deschutes, the Lost Abbey, New Belgium, Goose Island, Allagash, Ommegang, Jolly Pumpkin o Victory.

En cuanto al sabor que aportan los Brett en sí, creo que destacan dos: por un lado el agrio del que hemos hablado, que hace que a mucha gente le recuerde a la sidra o al vinagre, y por otro lado un agradable sabor terroso, que también tienen las saison, esto es lo que los anglosajones llaman “funky”, que si no está bien equilibrado recuerda al olor a sótano o corral y eso puede echar para atrás a mucha gente, pero que si está bien compensado, aporta bastante complejidad a la cerveza y que a mí, personalmente, me encanta.

sábado, 7 de abril de 2012

Cerveza de sesión



El origen del concepto de las cervezas de sesión está en los períodos de consumo de alcohol permitidos en Inglaterra que fueron impuestos a los trabajadores durante la Primera Guerra Mundial. Estos trabajadores necesitaban una cerveza que se pudiese beber adecuadamente en un espacio máximo de 4 horas sin que tuviesen problemas luego a la hora de volver a sus puestos de trabajo o no ser arrestados por embriaguez y alteración del orden público al volver a sus casas. Estas "Sesiones" fueron establecidas por el gobierno y de tal forma que se diseñó un tipo de cerveza que cumpliese esos requisitos, una cerveza que se pueda beber socialmente y en grandes cantidades sin acabar perjudicado. Las cervezas de sesión más habituales de la época solía ser la de cervezas de barril, Mild o Bitter, con un máximo de 4% ABV.

Aunque el término “Cerveza de sesión” conserva, más o menos su significado original, todavía no existe una definición estandar a la que atenerse. En Beeradvocate.com la definen como cualquier cerveza que contiene no más de 5 % ABV, con un equilibrio entre los caracteres de malta y los del lúpulo y, típicamente, un acabado limpio, haciendo así una cerveza muy bebible. El propósito de una cerveza de sesión sigue siendo el de permitir que un bebedor de cerveza pueda tomarse unas cuantas, dentro de un plazo razonable, sin que llegue a emborracharse. Se toma el ABV del 5 % como medida estándar porque parece ser cantidad óptima para todos.

Recientemente, en Estados Unidos, Bryson Lew también ha definido la cerveza sesión como aquella de un máximo de 4,5% ABV. La Asociación de cerveceros americanos ha adoptado una nueva categoría dentro de su Festival de la Cerveza que establece una "cerveza de sesión" es cualquier tipo de cerveza que tenga menos en fuerza de la que se describe en las directrices de ese estilo clásico, la idea es la de llegar a un equilibrio entre el carácter del estilo y el contenido de alcohol inferior. Las cervezas de esta categoría no deben exceder de 4,1% de alcohol en peso (5,1% de alcohol en volumen) y un amargor de entre 10 y 30 IBUs.

Tradicionalmente, en Bélgica ha existido algo parecido, conocido como cerveza de mesa (tafelbier) es una cerveza de bajo contenido de alcohol (por lo general no más de 1,5%) Suele vendida en botellas grandes para ser bebida con las comidas. En lo últimos años ha ido perdiendo popularidad debido al creciente consumo de refrescos y agua embotellada. Suele ser rubia o tostada y tradicionalmente era servida en los comedores escolares hasta la década de 1970, varias organizaciones presentaron propuestas para reinstaurar esta costumbre ya que la cerveza de mesa se considera más saludable que los refrescos. Algunos bares sirven un vaso de lager con un poco de cerveza de mesa, para disminuir un poco el carbónico y que lo endulce un poco.

Pues bien, dicho esto, quiero romper una lanza a favor de las cervezas de sesión. Es cierto que la mayoría de las Mild y las Bitter son un poco sosas, por lo menos para mí, pero se pueden y creo que se deben elaborar cervezas de calidad de baja graduación, porque a la gente que nos gusta disfrutar de una cerveza, generalmente nos gusta hacerlo socialmente y por lo tanto, tomarnos unas cuantas, lo cual es imposible si la cantidad del alcohol es muy alta. A todos nos gusta tomarnos una Barley Wine o una Quadrupel, de estas podemos tomarnos una o dos, como mucho, mientras que a veces lo que apetece estar un buen rato sentado a una mesa o en una terraza, charlando durante horas y bebiendo varias cervezas. Por eso, aunque me encanten las cervezas de mucha graduación, creo que debería haber más cervezas de alta calidad y de baja graduación, como la Guineu Riner, que se comentaba el otro día en el blog de Hipos Urinatum o la Steam beer de Anchor, por poner algunos ejemplos.