lunes, 11 de junio de 2012

Alvinne Morpheus Tripel



Cerveza: Morpheus Tripel
Cervecera: Picobrouwerij Alvinne
Tipo: Triple de abadía
Apariencia: color ámbar anaranjado, más oscuro de lo habitual en una cerveza de este estilo, corona muy escasa. Carbónico medio y contante.
Aroma: intenso, predomina la levadura, galleta, especias, punto dulce, caramelo.
Sabor: cuerpo medio alto, sabor intenso, maltoso, caramelo, miel, especias, punto ligeramente ácido. Alcohol no muy bien integrado. Retrogusto muy largo.
Maridaje: carnes rojas.
Vaso recomendado: tipo cáliz, trapista.

IBU: 35
ABV: 8,7%

Ratebeer: Overall 87/Style 75

Opinión personal: es una buena cerveza, equilibrada, una triple curiosa, con un punto diferente y original, como suelen hacer en esta cervecera. Como muchas de la casa esta hecha con la cepa propia que tienen, llamada Morpheus. El único punto negativo, para mi gusto es que se nota demasiado el alcohol y eso que no tiene tanta graduación, bueno, 8,7% no está mal, pero se le nota demasiado...
Nota personal: General 92/Estilo 88

sábado, 9 de junio de 2012

En torno a Bélgica

Los que leéis habitualmente este blog sabéis que tengo especial predilección por la cerveza belga, así que creo que ha llegado el momento de justificar esa debilidad o predilección. Excusatio non petita accusatio manifesta, dirán algunos, espero que no sea así.

Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que solía decir que mis cervezas favoritas eran las de USA, pero no sólo por los productos que de allí me encontraba y porque soy un auténtico hop-head, sino porque también me gusta dejar un poco ojiplática a la gente y cuando es alguien que no está muy metido en el mundillo, al hablar de USA no se imagina Russian River, Three Floyds, Hoppin frog o the Lost Abbey, sino Budweiser. Pero el caso es que he dejado de impresionarme por lo yankee, cuando me he ido familiarizando un poco con ello y sobre todo he dejado de lado esa manía de tratar de dejar a cuadros a la gente, que queda mu feo, como dicen las folklóricas.


Así que he vuelto a casa, a los brazos de mamá Bélgica.

Lo que tiene la cerveza belga que hace que me guste más que las tradicionales alemanas, checas o británicas, que son los otros grandes productores tradicionales, es la enorme variedad que existe. Es cierto que en Inglaterra hay muchas cosas diferentes que me gustan mucho, creo que el producto yankee tiene especial influencia británica, pues no olvidemos que las grandes estrellas hoy en día son las IPAS e Imperial Stouts, cierto, pero también tienen Old Ales, Barley Wines o Bitters, por poner algunos ejemplos y todas me encantan.

Los alemanes tienen mas cositas de las que nos parece, creo que les menospreciamos un poco, cervecisticamente hablando, ya que normalmente pensamos en pils normalitas, o como mucho Hefe weizens (se está poniendo difícil esto de los plurales…) pero no debemos olvidar las Kellers, y sobre todo Eisbocks o Doppelbocks. Aún así, lo importante es que, como muchos sabéis, la ley de Pureza de 1516 impedía utilizar otros ingredientes que agua, levadura, grano y lúpulo, por lo que la variedad de cervezas fue rápidamente truncada. Eso sí, no se puede negar que este principio, sumado a los clichés de los alemanas, han hecho que las cervezas alemanas sean siempre muy equilibradas y homogéneas.

De las checas, poco puedo decir, al margen de lo que he conseguido comprar en el supermercado y lo que una vez me trajo mi amigo Luis (que por cierto, eran buenísimas y me arrepiento de no haber escrito las notas de cata para poder subirlas luego al presente blog) así que mientras me llega el turno para hacer ese viajecito a Praga, me reservo mi opinión.

Es cierto que mi relación personal con Bélgica es mas habitual y fluida que con los otros países, pero creo que aunque no fuese así, las cervezas belgas seguirían siendo mis favoritas.

Si queremos algo refrescante, tenemos las Oud Bruin o las Rojas de Flandes, primas hermanas, extremadamente interesantes y que, afortunadamente, poco a poco son más reconocidas, ya que desde mi punto de vista, han pasado desapercibidas por mucho tiempo. Puede que sean reconocidas precisamente por influencia yankee donde lo ácido y agrio suele triunfar, como me decía un hostelero de Flandes, pero el caso es que cada vez se ven mas y eso le agrada a uno. Y no hay que olvidar que ¡son cervezas envejecidas en barriles de roble!


Si queremos refrescarnos con otra cosa, en el sur del mismo país, tenemos las Saison, otro estilo al que le ocurre tres cuartas partes de lo mismo que el anterior, goza de buen estado de forma y es interesantísimo.

Evidentemente tenemos el maravilloso submundo de las cervezas de abadía y trapistas, donde las dobles y las cuádruples también son muy bien consideradas, por su complejidad, pero no hay que olvidar las triples, que parece que porque a los amigos americanos les gusten menos sean peores y no es así en absoluto, donde esté una Westmalle Tripel o una Tripel karmeliet, que se quiten muchas dobles…

También un género entero, el de las espontáneas o lámbicas, hasta hace poco era exclusivamente belga, con algunas maravillas como las geuzes de Cantillon o Tilquin y las krieks con cerezas añadidas de 3 Fontainen. Es cierto que a mucha gente le cuesta un poco este subgénero, pero nadie puede dudar de sus peculiaridades y difícil elaboración, para la cual, no sólo no se utiliza levadura tradicional, sino que ¡se seca el lúpulo para que no aporte sabor! ¡Cuán lejos está este concepto de la hiperlupulación yankee!

A todo esto, hay que sumar las Wittbier, muy refrescantes también, con especias como semillas de cilantro y cáscara de naranja mas otro montón de cositas raras que me olvido, desde las golden ales de las Ardenas, rollo la Chouffe hasta cervezas con levadura de Champagne, como las Malheur. Lo que hace que en conjunto, la tradición de las cervezas belgas sea, desde mi punto de vista, muy variada, muy diferentes entre sí y muy bien hechas que han hecho que se mantengan esas cervezas tradicionales pero también que sigan surgiendo nuevas cerveceras constantemente como Alvinne, de Dolle, Struise o de la Senne, que siguen innovando y haciendo cervezas realmente buenas. Todas ellas con el denominador común de la levadura, que me parece una constante en las cervezas de este pais, siempre muy presente, dando una nota característica, un poco afrutada y dulce, pero sin pasarse.


Todo esto es lo que me hace un gran seguidor de las cervezas belgas y es por ello por lo que creo que no deberíamos olvidar sus cervezas, hecho que creo que hacemos muy habitualmente, dejándonos impresionar por el glamour de los precios caros y de lo que viene de lejos, sin acordarnos que muchas veces tenemos cosas más cerca y más baratas que son igual de buenas o incluso mejores y muchas veces más baratas. Con esto no quiero decir que a la mierda las IPAs, ni que vaya a dejarme de Stones cuando se me pongan a tiro, ni mucho menos. Sólo quiero decir, parafraseando a Barón Rojo, mi rollo es el belga!

viernes, 8 de junio de 2012

Hair of the Dog Adam



Cerveza: Adam
Cervecera: Hair of the Dog
Tipo: Traditional Ale (Adam bier)
Apariencia: color marrón muy oscuro, casi negro, poco carbónico aparente, corona escasa de color beige pero persistente.
Aroma: intensidad media, bastante maltoso, frutas oscuras, sobre todo pasas, toque de vainilla y humo.
Sabor: muy intenso, frutas oscuras, pasas, higos, especias, madera, bourbon, vainilla, es mas bien dulce, pero no empalagoso. Retrogusto larguïsimo. Alcohol bien integrado.
Maridaje: digestivo.
Vaso recomendado: snifter.

IBU: 50
ABV: 10%

Ratebeer: Overall 100/Style 100

Opinión personal: esta cerveza es impresionante y es una de esas que pensaba que nunca podría probar, pero de nuevo, gracias a Sam, del Club de Homebrewing de Cervezorama, he podido hacerlo. La verdad es que es espectacular, no se parece a nada que haya probado antes y esto es normal, porque se supone que es la recreación de un estilo ya desaparecido, Adam bier, típico de la zona de Dortmund. Siguiendo con anécdotas, fue la primera cerveza que hicieron en esta reputadísima cervecera. Respecto a la cerveza en sí, aparte de lo dicho, añadir que es una cerveza muy fácil de beber, pero muy bien hecha, equilibrada, redonda, espectacular. Por cierto, la foto no es mía, es de aquí, pero sí que me he guardado la botella, jejeje.
Nota personal: General 100

jueves, 7 de junio de 2012

Bellegems Bruin




Cerveza: Bellegems Bruin
Cervecera: Bockor
Tipo: Oud Bruin
Apariencia: color marrón oscuro con toques rojizos. Corona media, persistente, de color beige, bastante carbónico aparente.
Aroma: intenso, vinagre de módena, caramelo, toque funky, madera.
Sabor: intenso, un poco más vinagre de lo normal, dulce, no seca, muy refrescante, frutas oscuras, pasas, ciruelas, higos, toque de madera. En la boca no se nota tanto el carbónico. Alcohol muy bien integrado.
Maridaje: quesos grasos, foie.
Vaso recomendado: flauta.

ABV: 5,5%

Ratebeer: Overall 87/Style 38

Opinión personal: si entendí bien al tipo del bar en el que me tomé esta birra en Brujas, es una mezcla entre una ale y una lambic envejecida en roble durante 18 meses. Mientras que la mayoría de las Oud Bruin son una mezcla de una misma cerveza de distintas añadas. Por eso es bastante curiosa, aunque el sabor no es demasiado diferente de otras Oud Bruin. La cerveza en sí me gustó bastante, compensada, equilibrada, con muchos matices, mejor que otras mas comerciales dentro del estilo, pero sin llegar a ser una Aardmonnik o una Liefmans.
Nota personal: General 85/Estilo 87

martes, 5 de junio de 2012

Taras Boulba



Cerveza: Taras Boulba
Cervecera: Brasserie de la Senne
Tipo: belgian pale ale
Apariencia: color amarillo pajizo claro, turbio, mucho carbónico, corona abundante, persistente y blanca pero poco compacta. Parecido a una Wit.
Aroma: bastante intenso, cítricos, naranja, cilantro, hierbas, muy fresco. También parecido al de una Wit pero lupulada.
Sabor: poco cuerpo pero muy intenso, muy amargo, muy fresco, seco, refrescante, retrogusto muy largo. Cítricos, naranja, hierba limón, especias. Se nota un toque de levas belgas. Alcohol muy bien integrado.
Maridaje: pescados y arroces.
Vaso recomendado: tulipa

ABV: 4,5%

Ratebeer: Overall 94/Style 98

Opinión personal: una alternativa a las cervezas ligeritas y refrescantes para el verano, entra bien, es fácil de beber, no cansa y es muy refrescante, así que perfecta. Pero sigue siendo una buena cerveza, con muchos matices, bien hecha y equilibrada. En cuanto al estilo es una cosa un poco rara, porque sería una mezcla entre una Wit, una Pale Ale belga y una IPA, pero con lúpulos europeos. Muy interesante. Ah! Tarás Bulba es una novela de Gogol, me imagino que tendrá algo de relación pero no se muy bien cual y el diseño de la etiqueta está muy guapo!
Nota personal: General 87/Estilo 92

sábado, 2 de junio de 2012

Apocalípticos e integrados, cervecísticamente hablando.

La primera parte del título de este post es el nombre que lleva una famosa obra del italiano Umberto Eco, publicada hace la friolera de 47 años, pero que, aunque expone una categorización que ha sido manida hasta la saciedad, para lo que quiero exponer, sigue valiendo perfectamente.

En esta obra, el autor realiza un estudio sobre la cultura popular y los medios de comunicación. La obra parte de dos posiciones opuestas ante la cultura: la apocalíptica y la integrada. Eco entiende por apocalípticos aquellos que plantean un enfoque pesimista sobre los alcances de la cultura de masas, ya sea desde una postura conservadora o aristocrática, o bien progresista. Entre ellos se encuentran Adorno, Horkheimer. Son aquellos que miran hacia el pasado y se aferran a las viejas costumbres, a las antiguas teologías y a los métodos reaccionarios de rechazo para hallar la verdad. Son los que prefieren obedecer a la autoridad impuesta, en lugar de la guía autoimpuesta del intelecto iluminado. Siguen a una iglesia y a un gobierno, se caracterizan por la devoción y el amor puros, pero no quieren reconocer al espíritu santo como la inteligencia de la que están dotados. Pertenecen a la vieja generación. Es decir, son aquellos que creen que no es deseable que la cultura se extienda y alcance a la mayoría de la población, si no que prefieren que se mantenga una especie de élite cultural, porque son solo unos pocos los que puede realmente entenderla y apreciarla. Básicamente sería algo así como lo contrario a la democratización de la cultura.

Por otro lado, son integrados aquellos que hacen una interpretación benévola sobre los resultados que provoca la cultura de masas, como el acceso de todos a la cultura, como es el caso de Marshall McLuhan. Incluye a los místicos intelectuales, a los conocedores de la realidad, que no pertenecen a una definida religión u organización, pero se consideran miembros de la humanidad, aprenden mediante los mismos símbolos y son el principio unificador. Es decir, que los integrados son aquellos que están a favor de que la cultura se extienda todo lo posible, alcanzando a la mayoría de la sociedad.

A raíz de esto y muchas veces relacionado, pero no siempre, se me ocurre otra división o categorización muy importante, la de la aceptación o no, por parte de los críticos de los nuevos avances en el campo del arte. En este caso también hay dos posturas, enfrentadas y antagónicas, que no se siguen necesariamente de las anteriores pero que si están muy relacionadas, son las de “esto ya no es lo que era” o lo que es lo mismo “cualquier tiempo pasado fue mejor”, frente a la moderna “todo lo nuevo y raro mola” que también podemos llamar “hipster”. Básicamente, surgen dos categorías, los primeros, los clásicos, son los que les parece muy mal cualquier cosa rara que se haga, cualquier innovación o cambio, mientras que a los segundos, les parece bien por el mero de hecho de ser nuevo y original.

Pues bien, dicho todo esto, podemos extrapolarlo al mundo cervecil, que es lo que nos interesa. El apocalíptico cervecil es aquel que se cabrea cuando ve una Chimay en el Pryca porque dice que la gente no va a saber apreciarla, al que le jode que se abra un bar nuevo en el que ponen IPAs, en resumen, el que quiere que esto se mantenga entre cuatro porque cree que la gente no está a la altura. Por otro lado el integrado es el que se alegra de sobremanera cuando ve que cada vez hay mas gente en los eventos cerveciles o cuando ve esa Chimay en el Pryca, porque así mas gente podrá disfrutar de esa maravilla que hacen los monjes belgas (maravilla que, por cierto, creo que no está lo suficientemente valorada).

Por otro lado, los clásicos cerveciles son aquellos que sólo les gusta su cerveza de un una ciudad rara alemana, que lleva toda la vida haciéndose allí, de la misma forma, sin variar la receta ni un gramo y no solo eso, sino que incluso critica cada nueva creación de Mikkeller o Brew Dog sin ni siquiera darle un chance y cuando lo hace se tiene que meter sus palabras en sálvese la parte. En cambio el hipster es el que en cuanto ve la etiqueta de la última Saison de Cigar City hecha con pepino, no puede esperar para catarla (ojo que a mi me encantaría, jejeje) y cuando lo hace solo puede decir maravillas sobre ella, pero precisamente por eso no ha catado una Celebrator o una Westmalle tripel, porque como lleva toda la vida, no mola.

Pues bien, ¿qué es lo que quiero decir con todo esto? Pues que hay que ser más aristotélico, nada más y nada menos ¿pero a qué narices viene sacar a Aristóteles ahora? Pues a que el estagiritia, en su “Ética a Nicómaco” expone que la virtud es el término medio y creo que en estos dos casos es así. Creo que no está bien pretender mantener esto en un círculo cerrado de elegidos o iniciados en el que si no has catado mas de 25 Three Floyds no tienes ni idea pero que tampoco debe sucumbir esto antes las grandes mutinacionales y que acabemos viendo cerveza artesana por todos lados, porque eso significaría precisamente que dejaría de ser artesana. Por otro lado, lo mismo, ni tanto ni tan calvo, creo no está bien deshacerse por cualquier cosa rara y nueva y olvidar todas las tradiciones, pero tampoco rechazar cualquier cosa nueva porque sea nueva, hay que dar oportunidades y luego juzgar con conocimiento de causa.

viernes, 1 de junio de 2012

Struise Ignis et Flamma


Cerveza: Ignis et Flamma
Cervecera: De Struise Brouwers
Tipo: IPA
Apariencia: color caramelo, muy turbio, poco carbónico, corona escasa pero persistente.
Aroma: intensidad media, mas bien maltoso, frutas rojas.
Sabor: cuerpo medio, notas de caramelo pero un amargo, final seco, gran presencia de las levas. Retrogusto muy largo. Alcohol no muy bien integrado.
Maridaje: quesos grasos o embutidos.
Vaso recomendado: tulipa.

IBU: 62
ABV: 7%

Ratebeer: Overall 97/Style 97

Opinión personal: Se supone que esta cerveza es la versión de Struise de la famosa cerveza "Vuur & Vlam" de la cervecera holandesa De Molen, que los belgas elaboraron para el festival de los segundos. La verdad es que me ha gustado mucho esta cerveza, pero no me parece una IPA, así como está bastante alejada de la original. Hace poco tuve la oportunidad de probar también la versión de esta misma cerveza de la noruega Haandbryggeriet y esta última si que me pareció una IPA y más parecida a la original. El caso es que no me parece una IPA porque es muy oscura (aunque eso se puede pasar un poco por alto) pero sobre todo es que no es muy amarga ni tiene mucho aroma a lúpulo, que es lo que yo espero de una IPA. Al margen de eso, es una buena cerveza, equilibrada, compensada, bien hecha, me gusta. No sabía decir en que estilo se podría incluir mejor, pero me gusta.
Nota personal: General 95/Estilo 83